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Jesús Iglesias: "El Petromocho podría volver a pasar, la realidad es cruda"

"Este caso constató un ridículo del Gobierno asturiano pero también del español, que tenía más herramientas para evitarlo"

Jesús Iglesias.

Jesús Iglesias. LNE

Fue el abogado de Izquierda Unida en el juicio del "Petromocho". Jesús Iglesias, que tres lustros después fue el portavoz de IU en la Junta General, ejerció la acusación particular en los tribunales mientras la coalición apretaba a los socialistas y al Gobierno de Felipe González en la comisión de investigación que tenía por escenario el parlamento asturiano, ante el que también compareció Maurice Jean Lauze. Iglesias ha vuelto al ejercicio de la abogacía tras acabar su última singladura política en el Senado.

- ¿Qué recuerdo guarda del único acusado en un caso que acabó con un Gobierno regional?

-El de un señor de porte aristocrático, tenía un cierto parecido con Leandro de Borbón, el hijo secreto de Alfonso XIII. Era un gran fabulador, que se creía sus propias fábulas. Vivía el personaje y no era ningún patán.

- Llama la atención que Lauze dio la cara incluso en la comisión de investigación parlamentaria. Parecía que no tenía nada que ocultar.

-Formaba parte de su personalidad. Él se creía su historia, la vivía intensamente y no perdió ninguna de las oportunidades que tuvo para dar desarrollo a su personaje.

- ¿Qué reflexión le deja el "Petromocho", 25 años después?

-Pues que podría volver a pasar. El leit motiv es la ansiedad que seguimos viviendo porque Asturias no acaba de salir del agujero. Las crisis tienen en Asturias más repercusión que en otros territorios y esa ansiedad social con proyección política fue el terreno abonado para el "Petromocho". Hoy no hemos superado esa ansiedad porque la realidad sigue siendo cruda.

- ¿Tiraron del hilo de la empresa de Lauze en un entramado de empresas pantalla?

-La comisión de investigación estuvo detrás por si había algún atisbo de corrupción política. No se demostró. Pudo haber incapacidad y ansiedad pero ni la investigación parlamentaria ni la judicial atisbaron alguna práctica vinculada a la corrupción.

- El escándalo pasó factura política al Principado pero el Gobierno de Felipe González tampoco anduvo despierto.

- El Gobierno central no hizo lo imprescindible para cortar y descubrir de raíz la ficción cuando tenía muchas más posibilidades de acceder a información que el autonómico. El Gobierno central dejó que la bola rodara de manera incomprensible cuando tenía herramientas de sobra en los ministerios de Asuntos Exteriores y de Economía para comprobar la veracidad y fiabilidad de una operación que no era posible sin su autorización. Con el "Petromocho" se constató el ridículo estrepitoso del Gobierno de Asturias pero también el del Gobierno español, que además tenía más herramientas para haberlo evitado. Pasó página inmediatamente.

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