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La virulencia de la gripe de este año obliga a hospitalizar a pacientes jóvenes

Instalan camas en un gimnasio de rehabilitación del Hospital Valle del Nalón de Langreo

La virulencia de la gripe de este año obliga a hospitalizar a pacientes jóvenes

La virulencia de la gripe de este año obliga a hospitalizar a pacientes jóvenes

La epidemia gripal de este año, aunque tardía, amenaza con ser una de las más agresivas de los últimos años. Esta es, al menos, la sensación que predomina estos días entre el personal sanitario de la región, que alerta del alto número de pacientes en edad activa que ingresan con procesos febriles graves y derivados desde los centros de salud. Lo normal hasta ahora era que buena parte de la presión asistencial la copasen usuarios de edad avanzada con otras patologías crónicas de base que, al sumarse a un catarro o un principio de gripe, se descompensan, pero desde el puente de Reyes comienzan a agolparse en las salas de Urgencias enfermos de entre 30 y 50 años que presentan "síntomas más agresivos" de lo habitual.

Según aclararon ayer desde el Servicio de Epidemiología, tras analizar los informes de la primera semana de enero se confirma el predominio de la gripe A, del subtipo A(nH1N1). En esos primeros días se registraron 21 ingresos en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA, y en toda la región se habían notificado 65 hospitalizados. Además, en el 75% de los ingresos y en el 67% de los casos graves con factor de riesgo, los afectados no se habían vacunado.

Mientras se mantiene una calma relativa en los hospitales de las alas de la región y en Avilés, ayer la presión se concentraba de nuevo en los dos hospitales de referencia, el HUCA y Cabueñes, así como en el Valle del Nalón, que ha tenido que habilitar su gimnasio de pacientes en rehabilitación como una planta de hospitalización improvisada, aunque sigue derivando enfermos al Álvarez-Buylla de Mieres.

Según aclara el personal del hospital langreano, el perfil de paciente más común en la zona suele tener entre 80 y 90 años, por lo que la inmensa mayoría padece otra patología de base que hace que al primer síntoma de gripe o resfriado exija una hospitalización inmediata. "Los ingresos de estos pacientes envejecidos son de larga estancia; vemos cómo de manera frecuente se convierten en altas precoces por el problema de disponibilidad de camas", matizan. Esta aceleración de las altas, añaden los empleados, hace que a las pocas horas el enfermo recaiga y vuelva a acabar en Urgencias.

En Cabueñes también preocupa este proceso de altas aceleradas porque, cuando el edificio amaneció con 69 supletorias este miércoles, la jefatura tranquilizó a la junta de personal afirmando que había 45 enfermos en situación de prealta, algo que el personal tildó de "inútil". Ayer el hospital gijonés amaneció otra vez con 502 enfermos, 54 de ellos instalados en camas supletorias (que ubican a un tercer paciente en una habitación habilitada para dos, dejando al último sin mesita ni armario) y otros 25 en habitaciones individuales duplicadas. Algunos empleados calificaron ayer al centro como "un hospital de campaña", y desde la plantilla de Urgencias lamentaban que sus condiciones de trabajo son "pésimas". "El exceso de trabajo es impresionante; no nos podemos hacer responsables de nuestro trabajo de cara al paciente", criticaron.

En el HUCA había ayer 933 pacientes ingresados y 400 enfermos visitaron Urgencias en la jornada anterior, aunque se consiguió que ninguno quedase pendiente de ingreso tras el cambio de turno de la mañana. Se abrieron todas las supletorias que tienen en el almacén (88) y tuvieron que bloquear 31 camas para aislar a pacientes más graves. Del cerca de millar de ingresados, unos 95 estaban en áreas más criticas como Reanimación o la UCI. Parece que el hospital de referencia, sin embargo, está organizando mejor sus tiempos y ha sabido reducir su actividad quirúrgica para asumir los nuevos ingresos por gripe. Por eso, el miércoles ingresaron 114 pacientes y el día 7 otros 164, pero la cifra no contrasta en exceso con la registrada a principios de mes (el día 3 entraron 140 pacientes y el 4, 104), cuando el pico de gripe aún no era un problema. Este jueves solo ingresaron 92. En el Monte Naranco, por su parte, había 137 enfermos gracias a la reapertura de una planta normalmente inutilizada que funciona ahora a pleno rendimiento.

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