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Fallece por coronavirus Celestino Fernández-Argüelles, exdirectivo de Alsa

El conocido empresario asturiano estuvo 89 días ingresado en la UCI y murió a las pocas horas de nacer su nieta: "Seguro que aguantó por ella"

Celestino Fernández-Argüelles.

Celestino Fernández-Argüelles. LNE

La familia de Celestino Fernández-Argüelles está convencida de que él aguantó tres meses de lucha constante en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) porque estaba esperando a su nieta. Al varón, que falleció por coronavirus este martes a los 77 años, le habían avisado pocas horas antes

Fernández-Argüelles, explica su hijo, empezó a encontrarse mal en casa, pero sus síntomas no parecían propios del covid-19. "Estaba algo atontado y se caía. Como mi madre no podía con él, iba yo a levantarlo. Así nos contagiamos después, aunque no de gravedad, tanto ella como yo", aclara. Al principio, la familia había achacado esos mareos a que el hombre decía que, como se sentía "muy nervioso", había tomado un calmante, y su médico de cabecera había sugerido también que bebiese más agua, por si el problema era deshidratación. Pero Celestino no mejoraba, y al final su hijo llamó al 112. "Fuimos a Urgencias el día 2 de abril y acabó en planta ya de madrugada. Dio positivo cuando ya estaba en la UCI, y los tres meses que estuvo allí fueron de altibajos porque, al estar tan débil, fueron saliéndole infecciones. Lo despertaban, parecía que mejoraba y reconocía a la gente, pero luego volvía a ponerse malo y lo sedaban otra vez", resume el hijo. "Peleó hasta el final, pero no pudo ser", añade.

Este hijo, a quien todo el mundo llama Tino, reconoce que por esa experiencia personal ver ahora a la gente "relajada y sin mascarillas" por la calle le da especial rabia. "Se nota que no han visto lo que puede hacer esta enfermedad. Yo, que lo pasé en casa y en teoría fue leve, aún tengo un cuadro de ansiedad bestial. En días previos al contagio yo casi no tuve contacto con mi padre, solo cuando le ayudé a levantarse. Ahí vi lo fuerte que es. Ojalá se tuviese más cuidado", lamenta. La buena noticia es que tanto su hermana como su sobrina, el "regalo" que vino a compensar una semana trágica para la familia, se encuentran en buen estado de salud.

El exdirectivo tinetense de Alsa acumuló una trayectoria profesional tan extensa que ayer a su hijo le llovían llamadas de representantes de grandes empresas nacionales e internacionales a los que, en algunos casos, ni siquiera conocía. El fallecido dirigió más de 70 estudios de consultoría en el sector y fue uno de los responsables de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres (LOTT). Además de su labor en Alsa y Deloitte, las dos grandes empresas a las que estuvo vinculado, se encargó de reflotar otras entidades como Suardíaz, Transportes Comes, Cave Logística y Utinsa, así como la de Roces. Fue profesor asociado de la Universidad de Oviedo, consejero independiente de varias empresas y ponente y autor en conferencias y artículos especializados. Estaba especialmente orgulloso, sin embargo, de haber sido pregonero en las fiestas de Tineo en 1990. "Estaba muy ligado a su tierra", aclaran sus seres queridos.

El legado de Fernández-Argüelles deja separada a una familia que espera poder reencontrarse pronto. "Nuestro duelo está siendo extraño, sin duda. Muchos viven fuera y no nos podemos ni juntar. Ojalá podamos vernos todos en el funeral porque mi padre se lo merece. Era inigualable. Me pareceré, aunque sea, en un 1% a él, tanto personal como profesionalmente", asegura su hijo. El fallecido deja tres hijos y seis nietos.

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