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Del Guadalquivir al río Merón

La sevillana Lely Zerpa, cuyas colmenas se vieron afectadas por la avispa asiática, se dedica ahora a enseñar a los niños su importancia

Del Guadalquivir al río Merón

Del Guadalquivir al río Merón

Lely Zerpa Rodríguez es una bióloga sevillana que ya lleva unos cuantos años viviendo en Asturias, donde ha ido ejerciendo diferentes trabajos. En la actualidad reside en Argüeru (Villaviciosa) y allí, además de preparar oposiciones para profesora de Secundaria, oferta paseos interpretativos por la naturaleza, explicando flora y fauna en

"Yo estaba desarrollando un máster de Agroecología en mi tierra y conocí allí a una persona de Cangas de Onís y me vine para el Norte, que siempre me tiró mucho. Fue hace nueve años. Empecé a moverme realizando talleres de cosmética natural en la Casa de Cultura de Cangas y luego estuve también como formadora sacando adelante el huerto de la Asociación Emburria, en Parres. Estuve un tiempo en Trapa (Langreo) y finalmente me vine para Villaviciosa y luego para Argüeru, siempre trabajando y viviendo en el medio rural", cuenta esta sevillana, que narra cómo surgió la idea de convertirse en apicultora.

La idea de dedicarse a la apicultura surgió en Fuentes (Villaviciosa). "Éramos varios y se nos ocurrió. Yo aposté por ello y pedí una subvención como primera instalación. No solo para contar con miel, propóleo y demás, sino para convertirlo a su vez en la herramienta que te permite quedarte en el campo. La apicultura te permite vivir en el medio rural y recuperar además saberes y tradiciones relacionados con este oficio. Las abejas son importantísimas y en Asturias hay una floración muy interesante", señala esta mujer, que se puso al frente de sus colmenares, con el nombre La Abeya Negra, hace cuatro años, y que tuvo que cerrar hace un tiempo.

Apenas pudo disfrutar de lo logrado porque al segundo año entró en Asturias la avispa asiática. "Tenía unas ciento y pico colmenas repartidas por Pola y Fuentes e iba abrir en el futuro más en Parres y en Cabranes, y acabó con todas ellas, a excepción de dos. No contaba con presupuesto suficiente para poner todas las trampas necesarias en una instalación que en ese momento estaba comenzando. Esas dos colmenas que se salvaron se encuentran ahora en los praos de un amigo", narra esta bióloga.

En la actualidad, su trabajo de educación ambiental, centrado en el tema de la apicultura, se dirige a las familias y, en este caso, principalmente a los más pequeños, de ahí que trabaje con colmenas vacías para evitar cualquier tipo de problema y para mayor seguridad de los mismos. "Les acercamos a los más pequeños todo lo que tiene que ver con el mundo de las abejas; cómo trabajan, cómo viven, cómo producen y lo importantes y esenciales que son, además del trabajo en sí de la apicultura. También vacías pueden ser útiles a modo didáctico para los críos", explica. Recientemente, también ha comenzado a trabajar realizando actividades medioambientales en el bosque de Funginatur.

Lely Zerpa está convencida de que se puede volver a vivir en el medio rural si se quiere. "Cuando vienes al campo es por algo. Y claro que se puede vivir de ello, de hecho aquí en esta zona yo conozco a varios agricultores ecológicos que lo están haciendo. Yo no concibo vivir en otro lugar. Aunque se me vayan terminando proyectos, sigo luchando por seguir aquí con otros nuevos. Se puede emprender y vivir en el campo, pero depende de tus prioridades, claro. Una de ellas, al menos en mi caso, es el bienestar personal. Tenemos una huerta para consumo propio y unas gallinas", explica esta sevillana que se enamoró del campo asturiano.

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