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Son veinteañeros, ovetenses y dos de los graduados más brillantes del país

Carlos Morilla y Pablo Rodríguez encabezan el ranking de los mejores titulados en Ingeniería de Minas y Educación Primaria de la Sociedad de Excelencia Académica

A la izquierda, Pablo Rodríguez, en la Facultad de Educación. A la derecha, Carlos Morilla, a las puertas de la Escuela de Minas. LNE

Dos ovetenses, amigos desde el instituto, han logrado entrar en el ranking de los mejores egresados del país de 2020. Son Pablo Rodríguez González, de 22 años, y Carlos Morilla Losada, de 21. Según la Sociedad Española de Excelencia Académica (Sedea), integrada por catedráticos, los asturianos son los segundos mejores de España en Maestro en Educación Primaria y en Ingeniería de Minas. “Es una alegría y un reconocimiento al trabajo duro. Sabíamos que teníamos buenos expedientes, pero no nos lo esperábamos, porque este premio es nacional y tiene en cuenta muchas otras cosas aparte de la nota”, afirman. Por ejemplo, publicaciones, becas de colaboración, idiomas, estancias “Erasmus”... A pesar de sus brillantes trayectorias, tanto Rodríguez como Morilla reconocen que la crisis del covid les “preocupa”, aunque, agregan, “no nos queda otra que sacar la mejor versión de nosotros mismos”.

Pablo Rodríguez y Carlos Morilla estudiaron juntos en el Instituto Doctor Fleming, pero emprendieron caminos diferentes en la Universidad de Oviedo. Pablo estudió Maestro en Educación Primaria y fue premio fin de carrera con una nota media de 9,23. Carlos cursó Ingeniería de Minas y acabó con un expediente de 8,05, logrando un sobresaliente en catorce asignaturas. La idea de presentarse a los premios de la Sociedad Española de Excelencia Académica partió del alumno de la Escuela de Ingeniería de Minas, Energía y Materiales de Oviedo: “Oye, pues podemos probar”. Y probaron.

Lo que no se imaginaban era que fuesen a quedar los segundos del país en sus respectivas carreras. “Yo creía que podría quedar bien, pero no me hacía ilusiones de un puesto concreto, porque hay gente muy buena en España y, a diferencia del premio extraordinario de la carrera, se tienen en cuenta muchas otras variables”, cuenta ilusionado Pablo Rodríguez.

“Afrontamos el futuro con preocupación, pero no nos queda otra que sacar la mejor versión de nosotros mismos para salir adelante”, dicen los universitarios premiados

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A pesar del premio, el joven maestro no se considera más excelente que otros compañeros. “Hay gente que tiene otras responsabilidades que yo no tuve, como trabajar para contribuir a la economía familiar o cuidar a familiares. Ellos para mí también son excelentes”, afirma. Para Carlos Morilla, el reconocimiento de la Sociedad Española de Excelencia Académica (Sedea) es un “orgullo”, sobre todo “por representar a la Universidad de Oviedo”. El ingeniero agradece a los profesores de la Escuela de Ingeniería de Minas, Energía y Materiales de Oviedo “la gran formación” que le dieron durante los cuatro años de carrera. “Desde mi punto de vista, gracias a ella los ingenieros de minas de Oviedo podemos competir con los mejores expedientes a nivel nacional”.

Los próximos pasos

¿Y cómo ven el futuro? Ahora con la pandemia reconocen que el acceso al mercado laboral será aún más difícil. “El futuro da miedo, va a ser bastante duro, pero no nos queda otra que sacar la mejor versión de nosotros mismos para salir adelante”, opina Carlos Morilla, que no descarta irse al extranjero. Habla cuatro idiomas y estuvo de “Erasmus” en Polonia. Cuenta que le gustaría trabajar en el sector de las energías renovables, porque “así podemos ayudar a la sociedad”. Por lo pronto estudiará el máster en Ingeniería de Minas.

Su amigo Pablo Rodríguez también afronta el futuro con “relativa preocupación”. Aun así, señala que tiene “ganas de trabajar y de construir el futuro” que quiere. “Voy a estudiar a tope para ello”, apostilla. En la actualidad, forma parte del prestigioso grupo de investigación “Edafides” (Educación, Actividad Física, Deporte y Salud), que dirige el catedrático José Antonio Cecchini, y es profesor en el colegio concertado Montedeva de Gijón. “En los próximos años quiero estudiar un máster, hacer un doctorado y opositar”, concluye.

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