La lluvia y el frío no pudieron con la hostelería asturiana, que este mediodía tomó el centro de Oviedo para exigir la apertura de sus negocios. "No podemos perder las cenas de diciembre", clama el sector que factura en este mes aproximadamente el 30 por ciento de todo el año. Más de un millar de hosteleros, trabajadores, proveedores, clientes y representantes de distintas empresas de distribución se concentraron en el paseo de Los Álamos y colapsaron la salida de la capital, mientras que furgonetas y camiones de suministradores de la hostelería daban vueltas con sus vehículos por el centro de la ciudad provocando largas retenciones.

Un buen número de los concentrados, indignados por la prohibición de la Delegación del Gobierno para realizar la manifestación que estaba convocada, decidieron salir a la carretera y cortar el tráfico proviniente de Marqués de Santa Cruz hasta Uría, provocando retenciones y un rifirrafe con el conductor de una furgoneta de reparto urgente e incluso entre un responsable del Cuerpo Nacional de Policía y el presidente de la patronal de la hostelería y el turismo en Asturias, Otea, convocante de la protesta, José Luis Álvarez Almeida, quien explicó que "el cambio impuesto por la Delegación del Gobierno ha provocado que los ánimos estén exaltados, pero hay que mantener la calma y respetar las medidas de seguridad".

Así fue la tensa discusión entre el presidente de OTEA y la policía durante la concentración de los hosteleros Amor Domínguez

Álvarez Almeida señaló que "causan miedo" las declaraciones del presidente del Principado, Adrián Barbón, admitiendo que los cierres perimetrales no habían dado resultado y manteniendo el foco en los negocios hosteleros. "Espero que el cierre en este sector no le provoque la misma sensación que los perimetrales", una vez que haya arruinado a un sector del que viven 45.000 familias en Asturias, al que pertenecen 9.000 empresas y que aporta el 13 por ciento del empleo en Asturias, según la patronal Otea.

"No podemos abrir de cualquier manera; tienen que ser unas condiciones para que nuestros negocios sean rentable. No podemos perder las cenas del mes de diciembre"

"No podemos abrir de cualquier manera; tienen que ser unas condiciones para que nuestros negocios sean rentable. No podemos perder las cenas del mes de diciembre. Le decimos a Barbón: abrir es abrir de verdad, no de cualquier manera. Tenemos que hacerlo de manera que los negocios sean sostenibles". De ahí que, según las condiciones que imponga el Principado cuando revisa la situación el miércoles, muchos negocios quizás prefieran permanecer cerrados. "No se trata de cuánto gano, sino de cuánto menos voy a perder", explicó el presidente de Otea.

"Hay mucha gente que está abandonada por la Administración, hay más de 25.000 personas que aún no han cobrado el ERTE de noviembre y que no sabe si cobrará diciembre. Nosotros no pedimos ayudas, no recibimos ayudas, sino compensaciones por un cierre injustificado decretado por el Gobierno regional. No nos valen compensaciones mínimas para taparnos la boca", señaló Almeida antes de referirse también al Gobierno central que preside Pedro Sánchez, "que no dado ni una solución a ninguna de las propuestas de este sector en España".

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La hostelería toma las calles y exige "no perder las cenas de diciembre" IRMA COLLÍN

De fondo, cacerolada, pitos, el cláxon de furgonetas y camiones, y centenares de hosteleros coreando "Barbón, dimisión", "Manos arriba, esto es un atraco" y "Queremos trabajar", mientras el céntrico paseo de Los Álamos era decorado con coronas de flores en cuyas bandas se podía leer "Nos quieren matar pero no lo conseguirán", acompañadas de grandes cruces negras. Y pancartas, muchas pancartas en las que los hosteleros trataban de explicar su situación: "Necesitamos ayudas para ERTES, hipotecas, alquileres IBIS, terrazas...". U otra que rezaba, "soy hostelera obligada a cerrar. Tengo 0 ingresos y con todos los gastos fijos. Mi establecimiento tiene todas las medidas anticovid. Sólo pido trabajar".

En el día de la patrona de la minería, "Santa Bárbara" bendita sonaba por la megafonía mientras el frío y la lluvia paraban intermitentemente para dar un respiro. Antes había sonado, entre otras, "El calor del amor en un bar", de Gabinete Caligari. Y para acabar, el himno de Asturias de Víctor Manuel. Para acabar, que no para irse, porque pese al mal tiempo, muchos aguantaron todavía hasta las 13.00 horas antes de retirarse.