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Rutas por Asturias: la famosa Ruta del Alba

También conocida como las Foces de Llaímo, tanto por su enorme belleza como por su accesibilidad la ruta es de las más populares del parque de Redes

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Ruta por Asturias: por la Ruta del Alba Ana Paz Paredes

También conocida como las Foces de Llaímo, tanto por su enorme belleza como por su accesibilidad, es de las más populares del parque de Redes

La viralización en redes sociales del aviso vecinal sobre el cuidado de sus mayores ante el covid-19 ha causado tal efecto que, cuando se recorre de principio a fin esta ruta, con independencia de los que están consumiendo en las terrazas de los locales del pueblo, casi el 95% de las personas que la recorren, de todas las edades, la llevan puesta. De igual forma el ayuntamiento coyán ha colocado también, a lo largo de todo el trazado, un recordatorio oficial para que se lleve puesta la mascarilla en todo el recorrido.

La sinceridad sin aditivos, escrita en un trozo de cartón clavado en el pegollu de un hórreo, lo hizo posible. Reza lo siguiente: “Nuestros mayores aquí son muy importantes, lo son todo. Nos aprendieron a tener valores (a respetarte sin conocerte). Se privaron de mucho para que nosotros lo tuviéramos todo. ¡Nosotros los necesitamos y los queremos!. PONTE ESA MASCARILLA QUE LLEVAS EN EL BOLSO. Ellos lo harían por ti. PON MASCARILLA. En este pueblo cuidamos a nuestros mayores en casa (no en asilos). Respétennos y, sino, den la vuelta”.

De igual forma y además de respeto, habría que pedirles también a algunas personas un poco de limpieza y decoro cuando dejan sus recuerdos en forma de clinex usados en medio del paisaje , algo de lo que, con toda la razón, se quejan los vecinos de este pueblo que, no por ello, dejan de seguir recibiendo con cordialidad y cercanía a cuantos viajeros se acercan a disfrutar de esta preciosa ruta, una ruta que este año, si me lo permiten,  y dada la cantidad de gente que la lleva puesta, podría llamarse, de forma excepcional, “la ruta de la mascarillalba”.


En un rincón del pueblo de Soto de Agues, concretamente en el jardín de la biblioteca y a la sombra de un imponente tejo, está el busto del escritor, catedrático, abogado y periodista Fermín Canella y Secades a quien hicieron hijo adoptivo de Sobrescobio. Este peculiar inicio es una elección del guía de hoy, el biólogo, escritor, ensayista y gran conocedor de Asturias, Víctor Vázquez. “Venimos a rendirle pleitesía al artífice, junto a su amigo Octavio Bellmunt de una de las obras cumbre de la historia de Asturias, la Asturias de Belmunt y Canella. Aquí está su artífice”, señala antes de cruzar el pueblo en dirección al inicio de la ruta, tal como está señalizada para los que hasta allí llegan a realizarla.

Soto de Agues es pueblo guapo, cuidado, querencioso, singular. Llama la atención su suelo empedrado donde la flor del agua o el cuélebre están presentes, sin olvidar los hórreos, paneras, pajares y casas con balustradas de madera que van, por todas partes, indicando la dirección correcta para iniciar la ruta. Alli, en el lavadero, se refresca Víctor Vázquez. Antaño esta ruta era un camino que comunicaba con el concejo de Aller, utilizado por pastores y arrieros. En buena parte de su trazado la ruta está hormigonada. Vázquez la recomienda para ir en familia. “Es una auténtica ruta de montaña. No olvidemos que es Reserva de la Biosfera y Monumento Natural. Esta bien para ir con niños acostumbrados a caminar.”

Al poco de empezar a caminar la roca, el bosque y el río empiezan a hacerse sentir en la senda. Tras dejar atrás, a la izquierda, una piscifactoría y más adelante un puente de madera, el de La Precida, por donde una senda lleva al barrio de San Andrés, aparece en la ruta los restos de un viejo cargadero de hierro, tomado directamente por la arboleda. “Se le conoce como El Campurru. Por aquí se bajaba el mineral de hierro que se extraía en la mina Carmen. Se bajaba en carrocetas hasta Rioseco y allí se cargaba en la famosa máquina de tren La Campurra para llevarlo hasta Laviana”, explica.

Mapa de la ruta

Mapa de la ruta

La frescura del ambiente invita a continuar disfrutando de esta ruta con buena información sobreel tipo de bosque que se visita y los animales que lo habitan. “Los mamíferos son difíciles de ver. Aquí ya se están dando avistamientos de osos. Hay muchas aves como el mirlo acuático, carboneros, petirrojos, el picamaderos negro, etcétera”, recuerda al tiempo que explica unos curiosos bebederos, ya en desuso, con forma triangular, que se ven a lo largo de la ruta. “Se hicieron para que bebieran las vacas o los bueyes, cuando pasaban uncidos. Así podían beber al mismo tiempo”.

Todo el recorrido se convierte en un espectáculo natural donde, cuando más se avanza, más empiezan a descubrirse pozas y saltos de agua en un tramo donde el valle se vuelve a encañonar entre paredes calizas.

"Además de verla, esta ruta hay que escucharla y para ello hay que ir casi en silencio, como aquel que entra en un templo"

Al llegar a las brañas de La Vega el cruce de caminos y una pequeña área recreativa nos muestras que, a partir de aquí, empiezan las foces del Alba o Llaímo en su tramo más puro. El camino se va estrechando y acercándonos más al río, se mezcla con algún voladizo y un trazado esculpido en la piedra. Empiezan a sucederse los rápidos y aparecen las cascadas de más altura. Aquí es donde la ruta se torna en un total espectáculo de la Naturaleza.

Se cruza al otro lado por el puente de medio punto, La Pontona y, justo allí, aparece una de las cascadas más impresionantes de la ruta. Luego se continúa subiendo por unos escalones en piedra para llegar a un segundo puente, La Resquiebra y seguir adelante, a través de un tramo sencillo donde parece, en ocasiones, que las paredes del roquedo casi se tocan. El punto final es La Cruz de los Ríos, donde se abre, de repente, a un valle y al monte Llaimu, donde mandan las hayas, al pie del pico Retriñón, de 1.862 metros y cuya cumbre divide los concejos de Caso, Sobrescobio y Aller.

Un sabio consejo a tener en cuenta, de Víctor Vázquez, es recorrer la ruta, además de viéndola, escuchándola. “Lo que más llama la atención es el sonido del agua. El agua saltando, cantando, haciéndose oír de mil formas. Todo el tiempo vas escuchando cantar el río al tiempo que cantan cientos de pájaros, por eso conviene hacerla casi en silencio, como el que va a misa o el que entra en un templo”, sentencia.

Cómo llegar

Desde Oviedo coger la A-64 para continuar en dirección a Langreo donde se toma la AS-17 (Corredor del Nalón) por la que se sigue hasta Rioseco y allí, a la derecha y por la SC-2, a Soto de Agues. Ojo, actualmente estos 3 kilómetros hasta el pueblo están en obras, con lo que hay que ir con paciencia.

Tiempo y dificultad

Se tarda unas cinco horas ida y vuelta si se va con tranquilidad y se quiere disfrutar de la fotografía, que invita a ello. La dificultad es baja porque apenas tiene desniveles. A partir de las Foces de Llaimo no está hormigonada. 14,5 kilómetros ida y vuelta.

Un consejo

Ir con calzado adecuado. El ultimo tramo está labrado en roca. Se va va en ascenso y en ocasiones se estrecha. No pisar las piedras mojadas para evitar resbalones que nos pueden complicar el día.


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