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Riopedre admite su culpa en una carta a la jueza y se arrepiente, como pedía el fiscal

El exconsejero condenado por el “caso Marea” disfrutó hasta ayer de un permiso de seis días, durante el que se mostró “aturdido”

José Luis Iglesias Riopedre.

José Luis Iglesias Riopedre.

Mientras la abogada de José Luis Iglesias Riopedre trata de apurar las posibilidades del artículo 104 del Reglamento Penitenciario (cuyo epígrafe 4 establece que los penados enfermos muy graves con padecimientos incurables podrán ser clasificados en tercer grado por razones humanitarias y de dignidad personal, atendiendo a la dificultad para delinquir y a su escasa peligrosidad), el exconsejero de Educación ha decidido explorar otra vía que ya le mostró en días pasado la fiscal superior Esther Fernández. Y es que en los últimos días ha remitido una carta a la jueza de Vigilancia Penitenciaria en la que reconoce su culpa, se muestra arrepentido del mal causado a la sociedad y pide perdón. Fuentes cercanas a Riopedre han indicado que fue ayudado en el centro penitenciario asturiano para elaborar el texto, que tiene una forma pautada. Este tipo de escritos son muy habituales entre los reclusos condenados por delitos de terrorismo, con el fin de progresar de grado y ser acercados al País Vasco.

Riopedre, condenado a cinco años y dos meses de cárcel, volvió ayer a la prisión después de disfrutar de un permiso de seis días que ha pasado rodeado de su familia y amigos. Fuentes cercanas indicaron que Riopedre ha sufrido un gran deterioro físico desde que entró en prisión y que se muestra aturdido. En la prisión ha sufrido un empeoramiento general de su estado, especialmente su diabetes.

Los médicos de la prisión consideran que el horizonte de vida de Riopedre es de seis meses a un año, una esperanza que los médicos forenses elevan a cinco años. La defensa de Riopedre, a cargo de Anabel Prieto Torices, ha solicitado del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria que los forenses aclaren las contradicciones que aprecia en su informe, según el cual, el octogenario puede ser atendido de sus patologías en la enfermería de la prisión. También ha presentado alegaciones frente a la negativa del ministerio público a excarcelar a Riopedre.

La Fiscalía, aunque admite que Riopedre difícilmente podría volver delinquir, resalta que no ha reconocido los hechos ni ha mostrado arrepentimiento. En otras ocasiones, la Fiscalía aducía que la ciudadanía era muy sensible a la corrupción, por lo que su excarcelación lanzaría un mensaje inadecuado.

No influye en el recurso

La letrada Anabel Prieto indicó que Riopedre tenía intención de remitir la citada carta, “aunque no influye para nada en la aplicación del artículo 104 del Reglamento Penitenciario”. No obstante, podría facilitar su progresión al tercer grado, si se entiende que el arrepentimiento es genuino.

Expertos en Derecho Penitenciario han resaltado lo anómalo que supone el caso de Riopedre. Existe un informe de los médicos de la cárcel favorable a la excarcelación, el equipo psicosocial y la dirección de la prisión son favorables la medida y la Secretaría de Instituciones Penitenciarias se ha mostrado también de acuerdo. Solo la Fiscalía se muestra contraria.

Mientras se pelea esta batalla en los Juzgados, han sido numerosas las voces que se han alzado para denunciar lo que consideran un injusto encarnizamiento en la persona de un octogenario enfermo.

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