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La fórmula con la que Asturias pretende retener el talento científico captado

Ofrecer contratos de 5 años como hace el Consejo Europeo (ERC), el plan del Principado para mejorar el programa “Margarita Salas”, recién lanzado

Ampliar de tres a cinco años los contratos, incentivar a los centros de investigación que logren estabilizar a los científicos captados y sacar convocatorias periódicas. Estos son los tres principales objetivos que se marca la Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad para potenciar el recién lanzado programa de atracción de talento “Margarita Salas”, con el que Asturias aspira a fichar este año a dieciséis investigadores internacionales. Una de las tres convocatorias de las que consta el plan, la de retención, ya está cerrada y ha recibido diez solicitudes para dos plazas. Todos ellos están ahora en evaluación y son científicos que trabajan en los laboratorios con contratos nacionales “Ramón Cajal” o “Miguel Servet”.

“Lo importante era desplegarlo ya”.

El titular de Ciencia, Borja Sánchez, es consciente de que el programa es “mejorable y lo mejoraremos”, pero asegura que “lo importante era desplegarlo ya”. Sobre todo, agrega, por lanzar un mensaje a la sociedad: “Después de la crisis sanitaria, invertimos más en I+D”, al contrario de lo que sucedió en 2008. Sánchez se muestra satisfecho de haber dado el paso, más aún después del parón administrativo que supuso la pandemia. La entrada en funcionamiento de la Agencia de Ciencia e Innovación, prevista para “el primer semestre de 2022”, supondrá, según garantiza, un impulso para el plan “Margarita Salas”. “Ahora mismo tenemos constricciones técnicas, como que no podemos presupuestar más allá de 2023. La Agencia nos dará más flexibilidad en este sentido”, argumenta. De hecho, dentro de los planes del Consejero está que los contratos evolucionen a cinco años, basándose en las ayudas del ERC, el Consejo Europeo de Investigación.

El modelo Icrea, “inviable” en Asturias.

Aunque el Principado tomó como referencia el exitoso modelo catalán de atracción de talento Icrea, finalmente resultó “inviable” replicarlo en la región. “Jurídicamente y administrativamente no se podía aplicar”, dice Borja Sánchez. Principalmente, porque el Icrea es una fundación privada. Asturias se decantó, por tanto, por imitar a la agencia europea ERC, creando su propio organismo, el de Ciencia e Innovación, con la aspiración de ampliar los contratos de tres a cinco años. A partir de ahí, insiste Sánchez, estabilizar al talento captado es cometido de las instituciones de acogida. “Lo que vamos a intentar es incentivarlas para que lo hagan”, adelanta el Consejero, asegurando así un horizonte a los investigadores. Borja Sánchez pone como ejemplo las ayudas Ramón y Cajal: “Si consiguen una acreditación I3 y el científico saca una plaza en la institución, el Ministerio de Ciencia bonifica a ese organismo con 100.000 euros. Una fórmula parecida buscamos nosotros”.

La línea de retención de talento recibe diez solicitudes para dos plazas.

El Gobierno autonómico sacó entre este mes y el pasado las tres líneas de ayudas del programa “Margarita Salas”. La primera, y que ya está cerrada, es la de retención de talento, provista de dos ayudas que suman algo más de 365.000 euros hasta 2023. El objetivo es estabilizar a jóvenes doctores que desarrollen su actividad en el Principado dentro de los programas de excelencia nacional “Ramón y Cajal” y “Miguel Servet”. Esta convocatoria ha recibido un total de diez solicitudes, que ahora mismo se encuentran en fase de evaluación. Para el Consejero, este número es “bueno” y confía en cubrir las catorce plazas restantes contempladas en las otras dos patas del programa: la atracción de talento investigador joven y senior.

Objetivo: captar a cuatro científicos senior de alto nivel.

La joven es la más numerosa, con diez ayudas, y está pensada para contratar a investigadores doctores con una experiencia postdoctoral de al menos dos años en el extranjero. La inversión es de más de 1,1 millones en tres años. Sin embargo, la línea más potente y que acaba de lanzarse es la senior, concebida para atraer a cuatro científicos de máximo nivel internacional. Entre otros requisitos, los solicitantes deberán haber desarrollado su actividad investigadora en centros extranjeros durante un periodo de al menos diez años en los últimos 15. Cada beneficiario recibirá una dotación de 75.000 euros anuales y algo más de 168.000 en tres años para contratar personal y poner en marcha su laboratorio.

“Si somos capaces de absorber talento cada año, sacaremos convocatorias anualmene”.

Todo este esquema, no obstante, podrá sufrir cambios en los próximos años. “Vamos a ver cuántas solicitudes recibimos y, si somos capaces de absorber talento anualmente, sacaremos convocatorias cada año”, promete el titular de Ciencia. Por ahora, el plan “Margarita Salas” es plurianual. “Yo creo que retener a ‘Ramones y Cajales’ y ‘Miguel Servet’ es posible hacerlo año a año”, comenta. Borja Sánchez se detiene, en este sentido, en la pata de la retención, una característica propia del programa asturiano, que no tiene el Icrea en Cataluña o el Ikerbasque en el País Vasco. La razón de su apuesta es clara: “Hay que intentar captar a los mejores independientemente de si están fuera o aquí”. “Hay que atender todas las casuística”, defiende.

Las instituciones de acogida ya están preparadas.

A pesar de que la triple convocatoria “Margarita Salas” cuenta con un corto periodo de presentación de solicitudes –unos quince días– para compensar los retrasos derivados de la crisis del coronavirus, Borja Sánchez indica que las instituciones en las que los investigadores captados desarrollarán su trabajo, como la Universidad de Oviedo o el CSIC, ya están “anticipando trámites”. Todo ello con el objetivo de que los científicos se incorporen cuanto antes y, por supuesto, antes de que finalice el año. Una comisión de expertos se encargará de hacer la selección de candidatos. A partir de este inicio, el Consejero insiste en que hay que darle “periodicidad” a las convocatorias, de forma que el “ecosistema científico sepa que estas ayudas salen en marzo o abril todos los años”. “Eso es importantísimo”, afirma, y eso también lo facilitará la futura Agencia de Ciencia.

“Las empresas tienen que ver que aquí están sus candidatos”.

Sánchez pide tener una “visión global” de este y la decena de programas de I+D lanzados este otoño por su equipo. “La empresa tiene que ver que aquí están sus candidatos”, dice, en referencia al talento “Margarita Salas”. “Tenemos que tener presente que no estamos formando solo a científicos para que se incorporen al sector público, sino también al privado. Si nos queremos parecer a las regiones que más inversión en I+D hacen, tenemos que tener en cuenta entonces que en ellas el mayor número de científicos y tecnólogos está en el ámbito empresarial”, remata.

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