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Crónica de las primeras horas de ocio nocturno en Asturias un mes después del cierre: "Ya no tendremos que bajar más a León"

Los locales se llenan de jóvenes en su reapertura y se espera un fin de semana "de locura"

Crónica de las primeras horas de ocio nocturno en Asturias un mes después del cierre: "Ya no tendremos que bajar más a León"

Crónica de las primeras horas de ocio nocturno en Asturias un mes después del cierre: "Ya no tendremos que bajar más a León" P.A.

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Crónica de las primeras horas de ocio nocturno en Asturias un mes después del cierre: "Ya no tendremos que bajar más a León" M. R.

La noche del jueves tuvo tintes de sábado; pero de los de antes de que el covid se adueñara de la vida social asturiana. El barrio antiguo de Oviedo vivió una de esas madrugadas dignas de la época prepandemia: las calles repletas de gente, botellas por cada esquina, locales abiertos hasta el cierre… “Normal tras llevar un mes cerrados”, indicó Yonela Ruiz, una joven habitual de los locales del ocio nocturno carbayón.

El ansia por la fiesta “estaba justificada”, según la mayoría de los asistentes. “Llevamos un mes en casa ya, esto no se sostiene, tenemos que salir a la calle de una vez”, advirtió Julia Martínez, una de los muchos estudiantes universitarios que se abalanzó ayer a celebrar la buena nueva de la Consejería de Salud del Principado, según la cual las medidas extraordinarias del cierre del interior de los locales de ocio nocturno aprobadas el pasado 24 de diciembre para frenar el aumento de la pandemia, decayeron ayer, jueves 27 de enero, al finalizar el plazo de vigencia establecido inicialmente por el Gobierno regional. Los locales, llenos, “aunque esperábamos todavía más afluencia, en estampida”, aseguró Sergio Fernández, dueño de varios negocios hosteleros de Oviedo, quien temió que, al ser jueves, la gente no se animara lo suficiente: “Hay mucha gente, pero este fin de semana va a ser una locura, lo cual, nos viene bien tras las pérdidas derivadas de nochevieja”, vaticinó.

En relación con las nuevas medidas impuestas, confusión entre los empresarios. Con las ayudas prometidas, más de lo mismo: “Cambian la normativa diariamente: ayer decían que la gente en mesas y la barra cerrada; hoy, lo contrario. No sé quién está decidiendo qué contagia y qué no, pero es un sinsentido. Si nos vuelven a cerrar echaremos la persiana definitivamente porque esto es insostenible. Encima, respecto a los fondos que íbamos a recibir, ausencia total de momento, y eso que nos habían prometido inmediatez. Está terminando enero y no hemos visto ni un euro”, criticó Fernández.

La ausencia de cierres del ocio nocturno en otras comunidades autónomas ha provocado que este primer mes del año, muchos habitantes del Principado se “vieran obligados”, según Carlos Barri, camarero de un establecimiento hostelero, a cambiar de autonomía en busca de fiesta. Las comparaciones son odiosas. Sin embargo, la mayoría de los asistentes y empresarios de los bares nocturnos opinaban parecido: “No es justo que en otros lugares de España estén a su libre albedrío y aquí nos tengan tan controlados cuando se está viendo que esto es como una gripe en la mayoría de los casos y la gente se contagia igual aunque estemos cerrados”, explicó Miguel Marcos, gerente de un local nocturno ovetense. Como él, Vicente Miranda, cliente habitual del negocio de Marcos: “Estuvimos en León la semana pasada porque se podía; aquí ya tocaba, no tendremos que bajar más. En otros sitios tomaron otras medidas que creo que fueron más justas para nosotros y para los dueños de los bares, estaban mejor aplicadas, aunque no soy nadie para decir lo que está bien y lo que está mal, dada la situación”, declaró.

El cierre del ocio nocturno afecta además de a los propios empresarios, a los trabajadores de estos locales, que este mes, no han podido percibir su nómina con normalidad. “Muchos de nosotros vivimos de la noche y nos supone un problema terrible, ya contábamos con un dinero que no pudimos ganar. El Erte que nos pueden hacer es una miseria porque trabajamos muy pocos días a la semana y hay gente que se financia los estudios con lo que gana aquí, o incluso, vive literalmente de ello. Esto no es un capricho para nosotros, esperamos que no nos vuelvan a cerrar”, expresó Andrea Guerra, camarera de uno de los locales de Sergio Fernández.

A pesar de la gran afluencia de gente, la noche transcurrió “sin ninguna incidencia reseñable”, según fuentes policiales.

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