03 de julio de 2009
03.07.2009

«Padecemos los fantasmas del sexo; nos preocupa lo decente, lo normal»

«Con buena educación sexual seríamos adultos más relajados y se evitarían polémicas como la de la píldora poscoital»

03.07.2009 | 02:00
Natividad Fidalgo Rodríguez, ayer, en el centro de servicios universitarios.

Sexóloga y enfermera del Hospital San Agustín

Myriam MANCISIDOR


Natividad Fidalgo es enfermera, ejerce en el área de consultas externas del San Agustín, y también sexóloga. Ayer ofreció una conferencia en el curso de verano de la Universidad de Oviedo sobre sexología y educación titulada «La atención a la sexualidad en enfermería».


-¿Qué mensaje deben trasmitir los sanitarios sobre el sexo?


-Que la sexualidad humana es imposible de apartarla de nuestras vivencias: hay que admitir que somos hombres y mujeres. La sexualidad no es solo un diagnóstico ni un órgano que enferme, es una persona con toda su biografía que a la hora de reclamar atención se va a sentir más acogida si se analiza este campo.


-¿Y siempre se hace así?


-Desgraciadamente la sexología como ciencia no está incluida en los planes de estudio. A mi juicio debería ser una troncal, porque si hay una constante en toda la población que se va a atender es que son hombres y mujeres. Yo creo que soy mejor enfermera desde que soy sexóloga.


-¿Nos preocupa demasiado el sexo?


-Muchas consultas no deberían llegar a un sexólogo. Estamos estereotipados, muy preocupados por lo normal, lo decente, lo adecuado... Necesitaríamos tener acceso a un montón de información, entre ellas a la sexología como rama científica, con profesionales que nos ayudaran a eliminar los fantasmas que rodean al sexo y no a crear unos nuevos. El sexo no es gimnasia genital.


-¿Cuál es el perfil de sus pacientes?


-Yo no puedo diferenciar mi trabajo de enfermera del de sexóloga. Cuando se va a un médico es por una preocupación o una urgencia, así que la mayoría de las veces indagamos en el terreno sexual cuando el paciente nos lo dice o la terapia se alarga en el tiempo. Atención primaria tiene en su mano la oportunidad de prestar atención sexológica.


-¿Falta educación?


-Sí, padecemos los fantasmas del sexo que nos hacen infelices. Si tuviéramos buena educación de los sexos seríamos adultos más relajados y no se llegaría a polémicas como la de la píldora poscoital.


-¿Cómo?


-Si se hubieran puesto cimientos solo tendríamos que utilizar ese tipo de mecanismos en momentos concretos porque a nadie le gusta pasar según qué tragos.


-¿Qué es para nosotros el sexo?


-Siempre pensamos en el sexo que se hace y no en el que se tiene. Nadie se molesta en la educación sexual de sus hijos hasta que les preocupa el sexo que pueden hacer. Educar en sexo debe ser como educar para prevenir la obesidad, a un niño se le enseña a comer desde los cuatro meses. El sexo se va a practicar en algún momento, pero con educación se evitarían muchos dolores de cabeza.

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