09 de febrero de 2012
09.02.2012

La cicatriz: ni grande, ni pequeña

El médico avilesino Alfonso Noriega, de 33 años, aprueba con sobresaliente cum laude su tesis sobre cirugía traumatológica y ortopédica

09.02.2012 | 01:00
El médico avilesino Alfonso Noriega.

Myriam MANCISIDOR


El avilesino Alfonso Noriega, médico especialista en traumatología de 33 años, leyó el pasado 25 de enero su tesis doctoral y obtuvo la calificación de sobresaliente «cum laude». Noriega hizo su residencia MIR en el Hospital San Agustín de la mano de los especialistas Daniel Hernández Vaquero y Abelardo Suárez. Entre 2007 y 2011 estudió la calidad de vida de cien pacientes intervenidos dos años antes en el centro. Su objetivo era dar respuesta al título de su trabajo: «Artroplastia total de rodilla: estudio comparativo utilizando técnica estándar, técnica mínimamente invasiva (sin apenas cicatriz), técnica estándar con navegación y técnica mínimamente invasiva con navegación».


Para llevar a cabo la investigación, Noriega hizo una importante labor clínica que se basó en estudios de la evolución de los pacientes justo después de la intervención quirúrgica y, al año, analizó la correcta colocación de las prótesis de rodilla utilizando técnicas radiológicas. Además de la valoración clínica, Noriega fue un paso más allá en su trabajo estudiando la calidad de vida y la percepción subjetiva que cada enfermo tenía de su estado de salud a través de dos cuestionarios: «womac» y «sf-12».


¿Las conclusiones? Alfonso Noriega destaca que en el postoperatorio inmediato los pacientes que se sometían a cirugía con técnicas mínimamente invasivas presentaban mejor movilidad y menor pérdida de flujo sanguíneo, pero al año de evolución, según el especialista, los resultados obtenidos de pacientes operados con técnicas modernas y cirugía convencional se igualaban «siendo ambos muy buenos». En cuanto a la cirugía por navegador -con ayuda de soportes informáticos-, Noriega resalta que la colocación de los implantes registraba levemente mejores resultados con navegación «con menos pacientes fuera de rango». «Hay que tener en cuenta que todos los pacientes fueron operados por los doctores Vaquero y Suárez, dos maestros de esta técnica de artroplastia total de rodilla», destaca Noriega, que próximamente prevé publicar su tesis doctoral en un medio especializado.


A su juicio, la cirugía traumatológica y ortopédica sufrirá cambios. «La tendencia era, hasta hace poco, ofrecer cirugía mínimamente invasiva, pero este tipo de operaciones son complicadas y suponen mucho esfuerzo para el cirujano. Ante esto creo que la cirugía se quedará en un término medio, en un combinado: no se harán cicatrices ni grandes ni pequeñas», subraya este especialista que durante su residencia en el San Agustín se llevó «mucho trabajo a casa» sacar adelante su tesis doctoral. «La investigación clínica es tal vez más difícil que la de laboratorio porque nosotros debemos compatibilizar nuestros estudios con la atención a pacientes», explica.


Pero el estudio mereció la pena. Hace meses participó en otra investigación liderada por profesionales de Traumatología del San Agustín y el esfuerzo tuvo su recompensa: ahora, en estudios internacionales, se hace referencia al hospital avilesino. «Eso es un orgullo», manifestó este médico ahora con actividad privada que no descarta embarcarse en nuevas aventuras «cum laude».

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