19 de junio de 2012
19.06.2012

El robot madura en el quirófano

El servicio de Traumatología implantó hace una década y de forma pionera en España la cirugía con navegador de la que a día de hoy se benefician sólo en el San Agustín más de 300 pacientes al año

19.06.2012 | 02:00
Un ejemplo del programa informático durante la colocación de una prótesis.

Myriam MANCISIDOR


El servicio de Traumatología del Hospital San Agustín está estos días de aniversario: hace ahora una década que los profesionales al frente de la unidad se sumaron a la revolución de la cirugía ortopédica. Se trata de las intervenciones mediante navegador y que apenas deja cicatrices. Mediante este método un ordenador guía a los cirujanos que con unos punteros realizan la intervención de forma precisa y limpia.


El centro inauguró esta técnica en 2002 de forma pionera en el país con dos operaciones a dos pacientes de edades comprendidas entre los 55 y los 60 años. Entonces los profesionales realizaban alrededor de 110 intervenciones al año para colocar prótesis de rodilla, una cifra que ha ido aumentando al tiempo que mejoró la especialización de los facultativos. A día de hoy, el treinta por ciento de la cirugía que se practica en Traumatología es mediante navegador. Los cirujanos realizan anualmente más 200 operaciones de rodilla y 150 de cadera.


La principal ventaja de la cirugía con navegador es que permite mejorar sensiblemente la precisión en la colocación de la prótesis y, consiguientemente, los resultados, según explicó el día que se estrenó esta nueva técnica el jefe de servicio de traumatología del San Agustín, Daniel Hernández Vaquero. «Aunque existe instrumental muy sofisticado es muy difícil colocar la prótesis en la posición perfecta; por eso la labor del navegador resulta de gran utilidad», comentó entonces el jefe de servicio del San Agustín. Ahora agrega: «Hace años poníamos y quitábamos escayolas. Hoy en día operamos: los tratamientos que se pueden hacer con cirugía hacen que el paciente evolucione más rápido».


El uso de prótesis ha cambiado así la forma de trabajar de los traumatólogos del Hospital San Agustín: antes las prótesis de cadera se ponían de cuando en cuando y las de rodilla no existían. La artroscopia también ha supuesto avances en los quirófanos: hace treinta años para operar un menisco se tenía que abrir la rodilla y hoy en día se realiza una incisión de un centímetro, se mete un tubo por un lado, una pinza por el otro y el paciente se va horas después a casa. Los materiales también han mejorado: muchos productos derivan de la industria aeroespacial.


Aunque detrás de cada avance está el trabajo y la preparación de los profesionales. «La informática nos ayuda a ser mejores pero, al final, quien toma las decisiones con lo mejor para el paciente es el médico. Y todo porque cada enfermo y cada rodilla es diferente, el quirófano no es una fábrica en la que siempre se parten piezas por el mismo sitio», explica Vaquero, al frente de un servicio continuamente renovándose. Las operaciones con ordenador precisan paciencia y, sobre todo, destreza.


Este tipo de intervenciones requieren, así, la utilización de un monitor informático, una cámara y unos sensores que envían la información al procesador informático y qué son colocados antes de iniciar la intervención. Los sensores se sitúan a la altura de la cadera, la parte baja del fémur y la zona superior del tobillo. Estos sensores, de rayos infrarrojos, emiten y reciben información precisa sobre el ángulo en el que debe colocarse la prótesis.


Uno de los pasos que supone mayor complicación en las operaciones de prótesis de rodilla es buscar el ángulo correcto para colocar la prótesis. Una buena angulación dará mayores garantías de obtener un buen resultado de la prótesis, cuya vida suele oscilar entre los 10 y los 15 años. Para hallar el ángulo correcto se colocan dos punteros en la rodilla y, con la ayuda del navegador, se obtiene la posición precisa.


Una vez que se ha encontrado la posición, el trabajo que resta de la operación es ya sencillo. Previamente a la colocación de la pieza, los traumatólogos utilizan varias plantillas para ajustar lo mejor posible la ubicación perfecta. Posteriormente y tras preparar la rodilla, retirando las partes del hueso que sobran, se procede a colocar la nueva pieza.


¿El resultado? Tras aproximadamente dos horas de intervención, y una vez colocada la prótesis, los traumatólogos comprueban si la colocación ha sido precisa y la movilidad que ha recuperado el paciente en la pierna. Gracias a los avances técnicos, los enfermos regresan en pocas horas a sus casas. Esto es, justamente, lo que exige la sociedad. «Las prótesis permiten hacer una vida completamente normal. Únicamente recomendamos a los pacientes que no se arrodillen, que no hagan deportes bruscos y que tengan cuidado con las caídas», explica el jefe de Traumatología del San Agustín, que en la última década se ha convertido en maestro de maestros.


«A nuestro hospital asisten decenas de cirujanos de otras partes de España para conocer la técnica y ver nuestros resultados. El San Agustín es un centro piloto a nivel nacional y hemos obtenido el premio Nacional de Innovación Tecnológica, que me lo entregó Su Majestad la Reina en Madrid», manifiesta Vaquero, que ha dado incluso cursos en Alemania y Suiza sobre la navegación quirúrgica, también conocida como cirugía asistida con ordenador.

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