06 de marzo de 2019
06.03.2019

La defensa del acusado de agredir a una mujer en Bustiello niega que hubiera intención sexual

El joven identificado como autor de la paliza declara que no recuerda nada porque había bebido mucho y consumido drogas

06.03.2019 | 13:27
El acusado, visto desde atrás poco antes de iniciarse el juicio.

La Fiscalía del Principado de Asturias mantiene su solicitud de 6 años de prisión y alejamiento para el joven acusado de tirar al suelo de un puñetazo, dar patadas en la cabeza y agredir sexualmente a una mujer con la que se cruzó el 24 de febrero de 2018 en una calle del barrio avilesino de Bustiello. La acusación particular eleva esa petición a doce años y seis meses y la defensa solo admite la comisión de un delito de lesiones penado con entre seis meses y un año de cárcel.

El letrado que defiende al acusado desvinculó lo ocurrido de toda connotación sexual, si bien asumió que su cliente, aunque declaró que no recuerda nada de lo ocurrido, pegó a la vecina de Avilés y le causó lesiones. Es por esto que interesa la imposición de una condena menor, ligada a un delito de lesiones del artículo 147 del Código Penal, que establece penas de entre seis meses y un año de prisión.

En su declaración ante el juez el acusado dio por primera vez su versión de lo ocurrido (hasta la fecha se había negado a testificar). El reo planteó que en su cabeza hay una laguna de memoria que le impide recordar lo ocurrido hasta las seis de la tarde del día de autos y parte de la noche anterior, que pasó bebiendo y consumiendo drogas con un amigo en Oviedo y, posteriormente, ya de madrugada, en Avilés. Vuelve a tener recuerdos desde las 18.00 horas del día de la agresión (ocurrida poco antes de las 14.00 horas) porque, según dijo, fue a su casa, comió y durmió una siesta. Varios testimonios de testigos confirmaron este extremo.

El Ministerio Fiscal sostiene que, sobre las 13.45 horas del 24 de febrero de 2018, el acusado se cruzó con la víctima en la calle Álamo de Avilés y le dijo que cuánto cobraba (por una relación sexual), que tenía dinero; la mujer le ignoró y siguió andando. Cuando ya estaban en la calle El Roble, el acusado se colocó delante de ella y le hizo tocamientos en los pechos. Ella le dio entonces un empujón, a lo que el acusado respondió dándole un puñetazo en la cara y tirándola al suelo, donde comenzó a darle patadas en la cabeza. Tras conseguir la víctima levantarse del suelo y acercarse a un callejón de esa misma calle, el acusado la tiró contra una pared, cogiéndola del cuello y cayendo ambos al suelo, momento en que él aprovechó para hacerle nuevos tocamientos y tratar de quitarle el pantalón. En ese momento, prosigue el relato del fiscal, apareció un vecino y el acusado se fue del lugar, cogiendo el móvil de la víctima, que se había caído al suelo.

Como consecuencia de la agresión, la mujer sufrió lesiones, entre ellas hematomas importantes, fractura de la pared anterior del seno maxilar izquierdo o fractura de la pared externa del seno maxilar izquierdo con varias líneas de fractura, de las que tardó en curar 90 días, dos de los cuales estuvo hospitalizada. Le han quedado secuelas.

El acusado ha estado en prisión provisional por esta causa desde el 28 de febrero de 2018 hasta el 14 de junio de ese mismo año. Por parte del Juzgado de Instrucción número 4 de Avilés se impuso al acusado como medidas cautelares la prohibición de aproximarse a la víctima, a su domicilio y lugar de trabajo a menos de 500 metros, así como la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio. La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito de agresión sexual, un delito de lesiones y un delito leve de hurto y pide seis años de prisión.

La acusación particular, que ejerce la letrada Ana González, ha recalcado en la vista oral la "brutal violencia" que empleó el atacante para someter a la víctima, el "indudable" objetivo sexual que tuvo la agresión y la gravedad de las lesiones causadas. La víctima, en su declaración, expuso que le han quedado secuelas psicológicas fruto de la traumática experiencia vivida y que su estado de ánimo se ha visto agravado por unas supuestas amenazas que el acusado realizó a su hija, que fue una persona clave en la identificación del presunto agresor.

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