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Pasear por Avilés a través de sus mujeres

Dos especialistas desarrollan itinerarios para recorrer la ciudad a través de las vías que cuentan con nombres femeninos

Microteatro, ayer, en la carpa.

Microteatro, ayer, en la carpa. M. F.

Treinta y seis mujeres dan nombre a otras tantas calles de Avilés. Y esta es la cifra más sobresaliente de la comarca. En Gozón, por ejemplo, el callejero cuenta con nueve vías bien con nombre femenino bien que hacen alusión a gremios de mujeres, de acuerdo a un trabajo

Fernández ofreció en concreto tres recorridos por el Avilés de las mujeres en tres épocas diferentes: la Edad Media, la Edad Moderna y la Edad Contemporánea. Inicia el primer itinerario en la iglesia vieja de Sabugo, construida entre finales del siglo XII y principios del siglo XIII. Este templo, junto a la plaza del Carbayo, presidía toda la vida del barrio, cuya actividad principal era la pesca y donde las mujeres tenían un papel destacado. Sigue el recorrido por la iglesia de los Padres, donde está el sepulcro del marino Pedro Menéndez, que estuvo casado con María Solís y tuvo tres hijas: Ana María, Catalina (desheredada por casarse por amor con Hernando de Miranda) y María, que en 1553 entró en el convento de las monjas bernardas. De ahí, a la capilla de los Alas y la calle del Sol "destinada en la Edad Media a la venta del menudeo, sobre todo a artículos textiles por parte de mujeres".

Finaliza el recorrido por el Avilés medieval de las mujeres en la iglesia de San Nicolás, donde está el sepulcro de estilo gótico de Aldonza González, casada con Juan Alonso.

El recorrido por la historia de las mujeres en la Edad Moderna regresa de nuevo al sepulcro de Pedro Menéndez, sigue por la casa de García Pumarino y continúa por el palacio de Ferrera, donde destacan dos nombres femeninos: el de las marquesas María Magdalena Montenegro y Rosa de Navia Vigil, primeras marquesas. Del Ferrera a Composagrado y de Camposagrado a Sabugo, a la calle de Carreño Miranda, donde está la escultura en homenaje a Eugenia Martínez Vallejo, niña de compañía en la Corte de Carlos II que fue pintada Juan Carreño Miranda. Finaliza este itinerario en Bances Candamo, que recoge el nombre de un importante literato avilesino que se formó en Sevilla gracias a su madre, María López Candamo.

En el Avilés contemporáneo son muchas mujeres las que disfrutan de cambios esenciales que mejoraron sus vidas en el camino de la emancipación. Y eso, también está en las calles, como explicaron las expertas.

Ayer en la carpa de Las Meanas hubo también un taller sobre la menopausia, una conferencia y microteatro: "El pan de cada día o cómo los detalles cuentan".

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