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Las baterías de coque entran en la lista de patrimonio español amenazado

La Asociación Hispania Nostra, responsable del listado, rechaza el derribo de la instalación, cuyo estado juzga "aceptable"

Las chimeneas de las baterías de coque.

Las chimeneas de las baterías de coque. M. VILLAMUZA

Las baterías de coque de Avilés, la última instalación de la antigua cabecera siderúrgica de Ensidesa que permanece íntegramente en pie, ha pasado a engrosar la Lista Roja del Patrimonio, una iniciativa de la Asociación Hispania Nostra que recoge aquellos elementos del patrimonio cultural español que se encuentran sometidos

La iniciativa de incluir las baterías de coque avilesinas en la Lista Roja del Patrimonio (más bien una lista negra) es un paso más en la campaña iniciada desde diferentes foros para tratar de mantener en pie al menos una parte de la instalación industrial atendiendo a su supuesto valor como elemento patrimonial. Con anterioridad ya se han pronunciado a favor de revisar el plan de derribo casi medio centenar de docentes e investigadores de los departamentos de Historia del Arte y Musicología, Historia y Geografía de la Universidad de Oviedo que consideran que resulta precipitado el derribo total de las instalaciones. También se han mostrado pro conservacionistas el Centro de Estudios del Alfoz de Gauzón, que dirige el historiador del arte Rubén Domínguez, el Colegio de Arquitectos de Oviedo, así como historiadores a título particular y el colectivo Monsacro, dedicado a preservar la memoria fabril del Principado. En la mayoría de estos casos, los partidarios de indultar total o parcialmente las baterías invitan a fijarse en ejemplos europeos como los gasómetros de Viena, rehabilitados como edificios de viviendas, o la fábrica de Zollverein, en Alemania, transformada en un centro cultural.

La Asociación Hispania Nostra ha tomado la decisión de incluir las baterías de coque en su Lista Roja del Patrimonio al haber tenido conocimiento del anuncio hecho el 15 de enero pasado del derribo total de la instalación por parte de la entidad estatal Sepides, gestora del suelo liberado de actividad siderúrgica. No obstante, lo que se planteó en esa fecha no fue exactamente el desmantelamiento de las baterías, sino la apertura de un proceso en el transcurso del cual se analizaría la viabilidad técnica y económica de dejar en pie alguna parte de las mismas.

Según la ficha que ha creado de las baterías de coque de Avilés la Asociación Hispania Nostra, "el estado de conservación es el propio después de 63 años de producción ininterrumpida de coque y aunque varía en función de los edificios a los que se haga referencia, puede considerarse aceptable".

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