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El reto en Primaria pasa por descongestionar las listas de espera, aseguran los médicos

El doctor Navarro, de Navia-Coaña, ensalza el empuje de sus colegas para controlar la crisis

Juan Navarro, ayer. R. SOLÍS

El curso "Pandemia covid-19: la gestión de una emergencia sanitaria global" organizado por el doctor César Nombela en el chalé de Arcelor-Mittal en La Granda dio ayer voz a los profesionales de Atención Primaria. Asistió como ponente Juan Navarro Campoamor, médico de familia y coordinador del centro de salud de Navia-Coaña. El primer mensaje, alto y claro: "El papel de Primaria fue seguir las directrices y adelantarnos a ellas, porque si realmente hubiésemos seguido las directrices habríamos dejado pasar la oportunidad de hacer algo más correcto. Con esto puedo decir que el empuje y el ingenio de mis compañeros hizo posible que la repercusión de la crisis no fuera más allá".

Navarro dijo que los profesionales de los centros de salud asturianos están ahora preocupados por lo que está por venir. Por una parte, aseguró que, a raíz del covid-19, se generó un cuello de botella que engordó las listas de espera, antes apenas inexistentes en Primaria. "Estamos intentando descongestionar esa lista porque el otoño puede ser tanto o más caliente que la primavera", señaló. A esto apuntó una dificultad añadida: "Hay síntomas de otras patologías compatibles con el nuevo coronavirus, como la diarrea, muy frecuente en verano. Así que si no se empieza a despejar esto el otoño será terrible".

El especialista de medicina de familia también entonó un "mea culpa" relacionado con la posible desatención que sufrieron algunos pacientes durante la pandemia. "Intentamos mantener a los enfermos ya con patología de base como hipertensos, cardiópatas o personas con patología vascular importante, pero de repente desaparecieron los cupos, y con ellos el binomio paciente medico, y se abrieron dos grandes agendas: covid y no covid, en las que íbamos rotando para disminuir el impacto psicológico, oxigenarnos y reducir el riesgo de contagio. Eso supuso que el paciente ya no era atendido por su médico así que se perdió proximidad e implicación. Eso pudo suponer que se quedaron sueltos algunos casos, aunque no hubo ejemplos graves que quedaron desatendidos", concluyó.

Los centros de salud de la región atendieron a más de 15.000 pacientes con síntomas de covid-19, hasta el pasado 11 de mayo, ahora previsiblemente la cifra es mucho mayor. Estos profesionales son también ahora el "eje de vigilancia" ante los rebrotes, con el aislamiento precoz de positivos y el seguimiento de los contactos.

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