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Lepori: "El coronavirus nos enseñó a ser más conscientes de lo que pasa"

El abad de la orden cisterciense de Roma destaca que el "problema universal es el sentido de la vida, no la pandemia"

Mauro Giuseppe Lepori.

Mauro Giuseppe Lepori. M. V.

El abad general de la Orden cisterciense, Mauro Giuseppe Lepori, fue el encargado de cerrar el ciclo de charlas de La Granda sobre teología titulado "La pandemia global de 2020. Lecciones filosóficas y éticas". El monje habló del coronavirus y significó que el confinamiento "enseñó a la sociedad a parar y ser más conscientes de lo que pasa en nuestras vidas, cuál es el sentido de la vida". "De golpe, lo que podría dar sentido a nuestra vida se ha caído porque era artificial", señaló el abad horas antes de su ponencia en el salón Jovellanos del chalé de La Granda. "Buscar el sentido de la vida sí que es un problema universal, no la pandemia", remató.

La crisis sanitaria y económica también ha pasado factura a la Iglesia, apunta el religioso de origen suizo. Y lo relaciona con que "la Iglesia vive del trabajo, los monasterios viven de la acogida de huéspedes, de la venta de productos, de situaciones que implican y necesitan la movilidad de las personas, como acoger personas". "Esta situación llama a la solidaridad en la Orden y en la Iglesia o con el resto de personas", afirmó el abad general de la orden cisterciense. Lepori pasó el confinamiento en Roma y defiende que el impacto del virus "no eran tan peligroso como en el norte del país". Aún así, continúa, el "confinamiento fue muy serio; nosotros, al menos, teníamos un jardín y podíamos salir de nuestra casa. La ciudad, como todas, se vació, se paró y desaparecieron los millones de turistas que suele haber", apuntó.

Mauro Giuseppe Lepori entiende que el momento actual, con una pandemia que afecta a todo el mundo, ha obligado a repensar conceptos: "Hay que vivir en la necesidad de tener gestos y buscar fuentes de educación de nuestra conciencia del tiempo, eliminando lo superficial para ser solo hombres: el corazón del hombre y enfrente el corazón de Dios, que nos quiere impulsar el sentido de la vida".

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