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Los usuarios de la línea de tren que une Avilés con Oviedo reclaman medidas contra el covid

"No hay dispensadores de gel hidroalcohólico, control de aforo ni asientos y en hora punta se forman aglomeraciones", denuncian los viajeros

Usuarios en un vagón de tren en el trayecto entre Lugo de Llanera y Oviedo.

Usuarios en un vagón de tren en el trayecto entre Lugo de Llanera y Oviedo.

Sin ventilación, más allá que las puertas que se abren y se cierran en cada parada, sin dispensadores de gel hidroalcohólico, sin control de aforo, y con todos los asientos disponibles para que "cualquier persona desconocida" pueda sentarse al lado. Los viajeros se quejan de que los trenes de Renfe no tienen medidas específicas para el coronavirus más allá que las mascarillas, según denuncian sus usuarios y eso está haciendo mella en las líneas más transitadas, como en la de Oviedo- Avilés. Les preocupa especialmente las horas punta, cuando incluso hay quienes tienen que permanecer de pie. Como si fuera una aglomeración de las que se pide evitar.

Los días coincidentes con la huelga de Alsa, según explica Valeria Fernández, son mucho peores. Ayer era uno de ellos. Ella vive en Salinas y coge la línea C1 todos los días porque trabaja en Oviedo de acompañante escolar. Por la mañana, va en el bus del colegio y regresa en tren. Por la tarde, al revés; viaja primero en tren y el retorno lo hace en autobús. En la segunda parte del día es cuando comienza su preocupación. El tren va completamente lleno y no conoce un protocolo de seguridad más allá que aquel relacionado con la utilización de las mascarillas.

En la misma línea se encuentra Lucía López. Coge el tren a diario en Vistalegre, donde vive, y va hasta La Corredoria, en Oviedo, el lugar en el que se está formando para ser técnico de rayos. Ya tiene aprendida la lección: desde su casa hasta Lugo de Llanera, sin problemas. A partir de esa parada, el tren comienza a llenarse de gente. Es un trayecto de alrededor de diez minutos, pero tiene que reconocer que en ese periodo, las distancias de seguridad se difuminan totalmente. Y ayer, por ejemplo, hubo gente que tuvo que ir de pie porque no le quedaba sitio en los asientos. Había más usuarios de los habituales por la huelga.

Desde Renfe han puesto trenes lanzadera para reforzar la línea en días como ayer, reduciendo así el número de personas por tren, según cuenta Pedro José -que prefiere no decir su apellido-, uno de los encargados de la seguridad en el transporte. A la hora a la que el viaja, no está detectando demasiadas incidencias. Fue peor en los inicios, cuando la gente no quería ponerse las mascarillas. Pero además de esa medida, no hay ninguna otra: ni restricciones en el aforo, ni en los asientos, ni dispensadores de gel hidroalcohólico.

Lo que cuentan los usuarios habituales es que el ambiente está caldeado. El pasado jueves, por ejemplo, el conductor del tren estaba discutiendo "a voces" con un miembro de la tripulación, generando malestar a bordo. Hubo incluso una señora que se quiso bajar; tenía miedo que el descarrilamiento que se produjo el miércoles entre Pravia y Soto del Barco se repitiese por la distracción del maquinista.

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