Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Una tradición adaptada a la pandemia: “Iremos a una terraza para degustar el bollo”

“La clientela está respondiendo, se vende bien y todo pese a que no hay ni turismo ni procesiones”, celebra una confitera avilesina

Marta García y Rosa García enseñando un bollo de Pascua en su confitería de Doctor Graíño.

Marta García y Rosa García enseñando un bollo de Pascua en su confitería de Doctor Graíño. Ricardo Solís

“El Bollo se mantiene y no tiene que ver que estemos en una pandemia”, señala Laura Hernández, nada más realizar el intercambio de la palma y el bollo de Pascua con su ahijada y sobrina Lucía Hernández. Wenceslao Hernández y su nieta y también ahijada, Inés Hernández, acaban de hacer lo propio, a la puerta de una confitería de la calle Doctor Graíño. “En realidad, el bollo se suele entregar días más tarde, pero si lo hacemos hoy –por ayer– es para aprovechar las vacaciones y comerlo estos días”, señala Laura Hernández, que añade además que el único cambio que percibe con respecto a años sin pandemia de por medio es que para degustar el tradicional dulce avilesino, “habrá que ir a una terraza a tomar algo para comerlo y estar juntos”. En casa de los Hernández era más habitual degustar el dulce en casa.

Una familia en el intercambio del bollo y la palma, ayer, en Doctor Graíño.

En la confitería La Casería, las responsables, Rosa García y su cuñada Marta García, afirman que las ventas del bollo de Pascua “van a buen ritmo” durante esta atípica Semana Santa. “La clientela está respondiendo, se vende bien, la tradición se mantiene viva y todo pese a que este año no hay ni turismo ni procesiones en las calles”, señala Rosa García, que explica además que el bollo de Pascua “sigue siendo un regalo que se da a los ahijados” y que la pandemia por covid no ha sido capaz de minimizar un ápice una asentada tradición avilesina. “La tradición se mantiene”, remarca la confitera, mientras no deja de atender a clientes que piden el tradicional bollo de Pascua, entre otros dulces, y una cola de clientes que a media tarde se concentraban a la puerta de su negocio.

Compartir el artículo

stats