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Mensaje en una botella: los textos de los niños de Avilés a un menor nigeriano que llegó a España bajo el timón de un barco

“Eres demasiado valiente”, escribieron los alumnos de sexto de Primaria del Santo Ángel en 50 misivas que viajaron de Asturias a Canarias

Arriba, uno de los niños de Santo Ángel escribiendo su carta.

Arriba, uno de los niños de Santo Ángel escribiendo su carta.

El pequeño Prince, un muchacho nigeriano de 14 años, se embarcó en un viaje de quince días en el hueco que queda entre el casco de un buque y la pala del timón, un minúsculo espacio de unos dos metros cuadrados. Y en ese rincón diminuto, a bordo del “Ocean Princess I”, sin comer y sin beber más que agua salada, llegó a Las Palmas de Gran Canaria a finales de noviembre, exhausto y moribundo, después de más de dos semanas de semejante travesía. Su historia, ejemplo de cómo el ser humano se la juega por un futuro mejor, dio la vuelta a España. Y los pequeños de la clase de sexto de Primaria del Colegio Santo Ángel de Avilés decidieron acercarse a la realidad del chaval. Fue uno de sus tutores, Pablo Díaz, quien apoyándose en la información publicada en un diario nacional, pensó en realizar un ejercicio de empatía en la clase de Lengua durante una sesión de comprensión lectora. “Los niños alucinaron con la historia, porque veían a alguien de una edad parecida a ellos, y surgió la opción de escribirle”, relata.

En el aula se presentaron entonces un aluvión de ideas para trasladar a Prince su admiración por el arrojo que había tenido para viajar a España, jugándose la vida, en el pequeño hueco bajo el estruendo del motor de un barco. Y mientras el menor nigeriano se recuperaba, a su llegada a las costas de Canarias, débil, con la piel agrietada y la mandíbula apretada del frío y el dolor, en el Colegio Salesianos Santo Ángel de Avilés comenzaban a manar las primeras letras para Prince.

“Espero que estés bien, porque lo que hiciste me pareció increíble”, se lee en una de las cartas que cumplen el objetivo del proyecto docente para que los niños se pusieran en la piel del otro. “Son muy creativos e imaginativos. Lo que queríamos era trabajar el tema de la empatía y la resiliencia, ver cómo afrontar lo que te viene”, relata Pablo Díaz, entusiasmado por el resultado de la iniciativa. “Eres demasiado valiente”, confiesa otra niña en una de las cartas para Prince. “Empezamos un poco a ciegas”, reconoce el docente. Cuando pensaron en remitir todos los trabajos y los dibujos que habían realizado en las tres clases de sexto de Primaria comenzó para ellos su propia odisea.

Uno de los dibujos que prepararon los niños del Santo Ángel para acompañar a sus cartas CSA

Con un nombre ficticio, Prince, ¿cómo podían encontrar al destinatario de sus misivas? “Llamamos al Cabildo, de allí al departamento de Menores y luego nos orientaron que era Cruz Roja quien llevaba el tema”, apunta el docente. Fue a través de la organización humanitaria, finalmente, cómo pudieron hacer que sus cartas aterrizasen en el archipiélago y llegasen, incluso, a su destinatario.

Si Prince se presentaba como un niño feliz cuando puso pie a tierra y proclamaba que la tristeza no formaba parte de su plan, ahora es doblemente dichoso. Las cartas del Santo Ángel ya están en sus manos. “Por nada del mundo yo me arriesgaría así, pero tú has sido muy valiente haciéndolo por tu futuro”, escribe otro de los alumnos del centro avilesino. Prince habla de su viaje con naturalidad, con el mismo tono con el que cuenta cualquier otro episodio de su vida. Para los niños del Santo Ángel fue algo más que un pasaje.

“Hasta las familias se implicaron a escribir, los padres estaban impactados”, resume Pablo Díaz, “para nosotros fue como enviar un mensaje en una botella y, al final, ha llegado”. Precisamente en un mundo dominado por las nuevas tecnologías, “donde se imponen los ceros y los unos, hemos logrado hacer viajar esos mensajes que llegan al corazón del puño y letra de los niños”, celebra el equipo docente.

Entre las 50 cartas a Prince hay mensajes que rebosan sinceridad: “Me parece una historia de ficción, o sea, wow”. “Mis compañeros y profesores estamos flipando con lo que hiciste”, dice otra niña. “Supongo que tu situación en Nigeria no sería buena, Canarias es un sitio genial. Ojalá cuando tengas 18 años puedas visitar nuestro colegio”, apunta otro.

“Espero que te reúnas pronto con tu familia y que no lo tengan que pasar tan mal como tú”, escribe otra niña. Para los alumnos del Santo Ángel aún quedan nuevas sorpresas, pues Prince ya ha anunciado una carta de agradecimiento de su puño y letra. El pequeño nigeriano espera compartir vivencias en el aula, algún día, como los niños del Santo Ángel. Entonces, dice, “estará cumplido el sueño de mi vida”.

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