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La FP despliega en Avilés una oferta de seiscientas plazas para el próximo curso

Los ciclos con mayor porcentaje de inserción laboral son Informática, Soldadura y Calderería, Mecanizado y Mantenimiento Industrial

Francisco Javier Rodil profesor de automatismos industriales con el alumno Ignacio Artime Taboadaca.

Francisco Javier Rodil profesor de automatismos industriales con el alumno Ignacio Artime Taboadaca.

Informática, Mantenimiento Industrial, Soldadura/Calderería y Mecanizado son los ciclos formativos estrella para el próximo curso en el Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Avilés, el antiguo instituto Suanzes de la calle Cervantes. Y tienen esa condición estelar, tanto por los altos porcentajes de inserción laboral que registran sus alumnos –del orden del 50 al 100 por ciento, según los casos– como por la alta demanda que generan, en buena medida porque los estudiantes buscan maneras eficaces de hallar empleo y la Formación Profesional tiene fama de ser una de ellas.

El centro avilesino de FP de Avilés, uno de los mayores de Asturias, oferta para el próximo curso ésos y otros seis ciclos formativos (en los grados medio y superior) además de formación básica en las familias profesionales de Imagen Personal y Transporte y Mantenimiento de Vehículos.

En total, unas 600 plazas a cubrir a partir del 21 de este mes, que será cuando se abra la fase ordinaria del periodo de admisión. Este periodo (que será presencial) concluye el 7 de julio y posteriormente, y una vez descontadas las plazas que se asignarán a los repetidores, se abrirá un segundo periodo de inscripciones en el mes de septiembre para rellenar los posibles huecos disponibles. La ratio de las aulas de primer curso de cada ciclo formativo es de 30 alumnos.

Los ciclos formativos que oferta el CIFP Avilés, además de los más codiciados por sus indices de inserción laboral, son: Administración y Gestión (grado medio y superior), Electricidad y Electrónica (grado medio y superior), Edificación y Obra Civil (grado superior), Química (grado medio y superior), Transporte y Mantenimiento de Vehículos (grado medio y superior) e Imagen Personal (grado medio).

Alumnos de Mecatrónica, ayer, en un aula del CIPF Avilés. | M. V.

El director del centro, Luis Fernando Gijón, comenta que siendo cierto que algunos de los ciclos formativos que imparte el CIFP Avilés tienen altos índices de inserción laboral –básicamente son los que coinciden con las necesidades de mano de obra que manifiestan las empresas, en especial las del sector industrial– “la elección de uno u otro ciclo no debe condicionarse solo a la variable de si tiene buena o mala salida profesional, porque de poco o nada sirve que una persona estudie para informático si lo que le gusta es la mecánica”. En opinión del director, “el fracaso escolar surge tanto porque a un alumno no le gusta estudiar como por el hecho de estudiar lo que no le gusta”.

Desde su experiencia docente en un reputado centro de FP, Luis Fernando Gijón llama la atención en estos días previos al inicio de la inscripción para el curso venidero sobre otros condicionantes que influirán en la facilidad con la que un alumno formado en cualquier materia encontrará trabajo con mayor o menor dificultad: “La actitud, la aptitud, la vocación, la responsabilidad y el grado de aprovechamiento de las prácticas que se realizan en las empresas –verdadero escaparate de la valía del candidato a ser empleado– son tanto o más determinantes que el currículo académico”.

Reinvención en plena pandemia: surgen nuevos perfiles de empresas para hacer las prácticas

Las prácticas laborales –un mínimo de 380 horas en centros de trabajo afines a los ciclos formativos estudiados– constituyen uno de los pilares de la enseñanza en el Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Avilés, por lo que este curso marcado por la epidemia de covid hubo momentos de justificada preocupación en el equipo directivo del instituto dado el temor a que no hubiese suficientes empresas candidatas a acoger alumnado de prácticas. Finalmente, el CIFP hizo de la necesidad virtud y dio con una fórmula doblemente exitosa.

“Solíamos apoyarnos mucho en grandes y medianas empresas, cuyas estructuras y volumen de plantilla son propicias para recibir alumnos en prácticas. Con el covid, los ERTE que llegaron asociados a la epidemia y el cuadro general de emergencia sanitaria, tuvimos que abrir el horizonte y explorar las posibilidades en pymes y micropymes”, explica el director del centro, Luis Fernando Gijón.

La fórmula ha funcionado: de una parte no se ha perdido el vínculo con las empresas abiertas a las prácticas “de toda la vida” y, además, se han abierto canales de relación con otros perfiles empresariales que pueden resultar fructíferos en el futuro. “Las prácticas son la oportunidad que tienen los alumnos para brillar ante posibles empleadores y para las empresas, la oportunidad de detectar nuevos talentos para sus plantillas”, sentencia el director.

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