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El mercado inmobiliario recobra el aliento: los precios suben un 4% desde enero

Los avilesinos cerraron 190 operaciones de compraventa en el primer trimestre, la mayoría de viviendas de más de cinco años de antigüedad

El mercado inmobiliario está recuperando el aliento en la comarca avilesina. El avance de la vacunación, la oferta de viviendas entre mar y montaña y un repunte de confianza en el sector se traduce en números: el precio de la vivienda en Avilés durante el primer trimestre del año fue de 1.064 euros por metro cuadrado, un 4,1 por ciento más que en el trimestre anterior. Aún así, las cifras están muy lejos del máximo registrado allá por septiembre de 2008, cuando el metro cuadrado en la comarca rondaba los 2.000 euros, casi al doble que lo se paga actualmente. Entonces estalló la llamada burbuja inmobiliaria. A partir de ahí, la regresión generó una brutal caída que no encontró freno hasta que pareció tocar suelo a mediados de la última década. El sector recuperó paulatinamente algo de fuelle y desde 2015 el precio del metro cuadrado se ha mantenido relativamente estable en Avilés hasta que la pandemia por el nuevo coronavirus hizo que se tambalearan los pronósticos. Durante los peores meses de la emergencia sanitaria apenas hubo acuerdos de compraventa, hipotecarios ni firma de escrituras.

Además del precio –más elevado ahora que en el último registro del Ministerio de Fomento, que recoge datos de octubre a diciembre– sobresale el número de tasaciones realizadas de enero a marzo de este 2021: ascienden, solo en Avilés, a 190, que es más que la suma de las tasaciones realizadas en el mismo periodo de tiempo en Langreo (83) y Mieres (84). De las 190 viviendas tasadas, doce son nuevas o con menos de cinco años de antigüedad y 178 con más de un lustro desde su construcción, según los últimos datos del Ministerio de Fomento para municipios de más de 25.000 habitantes.

La venta de vivienda en la comarca se desinfló ya en 2019, después de cuatro años al alza tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la crisis económica. En números: de las 652 viviendas que se vendieron en 2015 en la ciudad se pasó a 834 en 2016, 944 en 2017 y en 2018 incluso se rebasó la frontera psicológica de las mil: 1.185. El sector sufrió un frenazo en 2019, cuando se completaron 630 operaciones inmobiliarias. Entonces los promotores echaban la culpa a la inestabilidad política, el temor al agravamiento de la crisis y el endurecimiento de las condiciones hipotecarias de los bancos. Con estas dificultades sobre la mesa, el sector comenzó 2020, el año de la pandemia. En diciembre, pese a todo, las cifras no fueron peores que en 2019: el número total de transacciones fue de 637, un 1 por ciento más que en el año prepandémico, cuando se contabilizaron 630.

Los pronósticos, a día de hoy, son optimistas. Eso sí, la preferencia de los compradores ha cambiado. Los nuevos moradores sienten preferencia por inmuebles con espacios amplios y exteriores, luminosidad y estancias extra para teletrabajar.

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