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Una historia de amor en el Camino del Norte

La estadounidense Cheryl Lyn von Asten y el francés Benoît Salaun se dan el “sí quiero” en Soto cuatro años después de enamorarse en su peregrinar a Santiago

Los recién casados Benoît Salaun y Cheryl von Asten, en el Palacio de La Magdalena.

Los recién casados Benoît Salaun y Cheryl von Asten, en el Palacio de La Magdalena. Mara Villamuza

Se encontraron en el Camino de Santiago, se comprometieron ante la tumba del Apóstol, viven a pie de Camino del Norte y en él también contrajeron matrimonio. La de la estadounidense Cheryl Lyon von Asten y el francés Benoît Salaun es una historia de amor “de cuento”, dicen sus amigos. Ayer, en el recién abierto Palacio de La Magdalena de Soto del Barco, el mismo hotel donde ella se alojó aquella primera noche tras aterrizar en Asturias para emprender el Camino en 2017, se dieron el “sí quiero” entre amigos y familiares en una ceremonia que se retransmitió en “streaming” para quienes no pudieron acompañar a la pareja en el día en que cerró el círculo.

Natural de Wisconsin, Cheryl residió durante ocho años en Alemania, donde trabajaba como editora para patentes tecnológicas, antes de asentarse en Asturias por amor. En 2017 hizo la mochila y aterrizó en Santiago del Monte para emprender su peregrinar a Santiago por el Camino del Norte. La primera población que pisó en la ruta fue San Juan de la Arena, hoy su hogar, y el Palacio de La Magdalena el alojamiento en el que pasó aquella primera noche en la que organizó las etapas venideras. Lo que no entraba en sus planes entonces era enamorarse en medio de aquella aventura.

Arriba, el matrimonio en la ceremenonia. Mara Villamuza

Por aquel entonces, el francés Benoît Salaun llevaba ya unos diez años afincado en Asturias (trabaja en una multinacional avilesina), se calzó las botas y emprendió su caminar hacia Santiago en La Caridad (El Franco). Su primera parada para pernoctar fue el albergue de Figueras (Castropol). “Quedaba un único sitio, me tocó en el dormitorio con cinco personas y Cheryl era una de ellas. Nos volvimos a ver un día, otro día, de albergue en albergue. Y un día , creo que fue un martes, nos propusimos seguir caminando juntos. Desde entonces no hemos dejado de hacerlo”, explica él.

Radiante de blanco, Cheryl mostraba ayer con emoción el anillo de pedida que su ahora esposo le puso en el dedo en septiembre del año pasado en Santiago de Compostela. “El año pasado volvimos a emprender el Camino, esta vez de Oviedo a Santiago. Cuando llegamos allí le pedí la mano. Lo teníamos ya hablado así que no fue nada del otro mundo. Simplemente le pedí que se convirtiera en mi mujer y que siguiera haciéndome feliz el resto de mi vida. No tenía ni anillo de compromiso, se lo compré allí”, relata el francés en un perfecto español.

La novia, con su hermano Erik, padrino de la boda. A. P. G.

La pareja se sumó hace tres años al vecindario de San Juan de La Arena, el primer pueblo que Cheryl cruzó en su Camino del Norte y donde decidieron construir su vida en común. La pandemia de coronavirus ralentizó sus planes de boda, de ahí que en cuanto se levantó el estado de alarma decidieran celebrarla cuantos antes. Y la organizaron en tiempo récord, en poco más de dos semanas. “Hoy cerramos el círculo casándonos en el hotel donde se alojó Cheryl en aquella primera noche suya en Asturias. Teníamos la ilusión de casarnos aquí y el hotel reabrió el 4 de junio”, explica él.

La pareja recibe las felicitaciones de familiares y amigos tras la ceremonia. A. P. G.

Cheryl se confiesa una enamorada del Principado. “Me encanta Asturias, la vida aquí, la gente es muy amable y esta región es preciosa. Es un tesoro. Dios está con nosotros. Mi hermano está aquí hoy, ha venido desde los Estados Unidos. La familia de Ben también ha venido desde Francia. Es una bendición para nosotros”. La pareja contrajo matrimonio ayer a mediodía en el Ayuntamiento sotobarquense y celebró a continuación la boda religiosa en la capilla del Palacio de La Magdalena, oficiada por el pastor Emanuel Muñoz, de la iglesia protestante de Gijón WAO. El novio entró en la capilla del brazo de su madre, Annick Salun Abherve, y la novia del de su hermano Erik von Asten. El matrimonio salió de la coqueta capilla palaciega bailando al son de “Adventure of a Lifetime” y bajo una lluvia de pétalos de rosa, el inicio de la fiesta en la que completaron el círculo de su amor en el Camino del Norte.

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