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Un maestro del socialismo avilesino

El primer presidente del PSOE fue concejal “de chiripa” e instruyó a los actuales mandos del partido: “No sabía yo que me querían tanto aquí”

Santiago Álvarez Menéndez, en uno de los balcones de la casa del Pueblo de Avilés. | Mara Villamuza

Su responsabilidad, seriedad, cultura de partido, trabajo y altruismo han convertido a Santiago Álvarez Menéndez en el primer presidente de la Agrupación Socialista de Avilés, un nombramiento que supone un reconocimiento al que ha sido maestro, consejero y ejemplo para la cantera del PSOE local durante décadas. Fue “investido” en el 14.º Congreso local, con una ovación que duró minutos y con sus compañeros en pie. Y la emoción apenas le dejó pronunciar palabra. “No sabía yo que me querían tanto aquí”, comenta aún con la voz entrecortada el primer presidente del PSOE de Avilés días después de ese aplauso que guarda como un tesoro.

El pequeño Santiago, el mediano de tres hermanos varones, tenía solo cuatro años cuando se mudó de su Grado natal a El Entrego. La familia se asentó primero en un casa con derecho a cocina en “La Chapa”, después residió en una chabolina junto al hórreo de “Los Forosos”, más tarde se trasladó a un piso de Tino María Castaño en Santa Ana (donde falleció a la edad de 12 años su hermano mayor, Eduardo) y la familia se asentó finalmente en una casa propia en San Vicente con un préstamos de Duro Felguera, hoy Hunosa.

Recibió una educación tradicional, entre frailes, misas y rosarios, y fue en su primer trabajo, en la mina La Modesta de Sama de Langreo, donde despertó esa defensa de la clase trabajadora que ha marcado su vida. Tenía 16 años. “Ahí, en el contacto con los mineros, empezó a surgir una costa distinta a la educación tradicional que yo tenía. Y en mi siguiente trabajo, en el taller de mecanizado Santa Ana de Duro Felguera se produjo ‘La Huelgona’ de la minería. Y comenzó todo”, cuenta.

Recién estrenada la veintena optó con éxito a una plaza de mecánico en Telefónica que preparó en Barcelona, su primer destino fuera de Asturias. Desde entonces lo suyo fue un no parar hasta su temprana jubilación: Éibar, Bilbao, Zaragoza, Avilés, León, Oviedo. “Hasta 1987, que me echan de Telefónica. La compañía empezó a rescindir contratos empezando por la alta dirección. Yo estaba en uno de los primeros niveles y adiós que te vi. Me prejubilaron. Tenía 53 años. Un chollo”, prosigue.

El desde hace años colaborador de la Fundación José Barreiro llegó a Avilés el 16 de agosto de 1970 para cubrir un puesto de trabajo en la sede de Telefónica de Doctor Graíño y en la ciudad en la que formó una familia junto a Esperanza Folgueras (tienen dos hijos, Santiago y Nuria) participó en la organización de la UGT. Su primer cometido sindical fue hacer fichas de afiliación por encargo de Mario Conde y entró en la ejecutiva local del sindicato “cuando se trasladó a encima del Bar Villa, en El Carbayedo, con Manolo García y Manuel Llaneza como secretarios generales”.

Ingresó oficialmente en el PSOE de Avilés hace 44 años, el 15 de marzo de 1978, y asumió responsabilidades ejecutivas en la agrupación avilesina por primera vez el 6 de septiembre de 1987, año en el cual fue elegido vocal de la comisión ejecutiva. Desde entones fue secretario de organización en varias etapas, también de política municipal, y el actual secretario general, Luis Ramón Fernández Huerga, lo rescató en 2017 tras su etapa en la ejecutiva autonómica (fue adjunto a la secretaría de organización de la FSA y responsable de la memoria histórica).

El primer presidente del PSOE local fue concejal del Ayuntamiento de Avilés “de chiripa”. En 1983, año electoral, la agrupación lo incluyó en su lista, en el puesto número 14 (en el 13 iba la actual alcaldesa Mariví Monteserín y el candidato a la Alcaldía fue Manuel Ponga). “Cuando llego a casa y se lo digo a la muyer hubo un disgusto allí de mucho cuidao. ¿No tienes bastante con el sindicato?, me decía Esperanza”. Así que “Santi” empezó a mover Roma con Santiago, reuniones con la FSA incluidas, para bajar puestos hasta llegar al 17.

Aquel 8 de mayo electoral el único que salió cabreado de la Casa del Pueblo fue él. El PSOE consiguió 17 asientos en el Salón de Plenos y “Santi Telefónica” (así lo diferenciaban sus compañeros de Santiago Rodríguez-Vega, “Santi Cajastur”) fue concejal. Fue edil de Aguas en ese mandato y de 1987 a 1991, y también desempeñó la misma tarea con Rodríguez-Vega en la Alcaldía (de ahí le vino también el apodo de “Santi Aguas”). Durante todos esos años no se perdió una comisión, ni un Pleno, ni un consejo escolar. “Obviamente, no falté a ninguno”, dice rotundo. Porque el “muy exigente” presidente del PSOE de Avilés es de los que defiende que “cuando ponen en tus manos una responsabilidad, hay que cumplirla”. “Y tengo muy mala leche. Reñía bastante, sobre todo con la gente joven. A los de Juventudes siempre les decía que si quedas a las cuatro y media, hay que estar ahí un minuto antes para que nadie espere por ti. Y que lo primero, eran los estudios”, relata.

Santiago Álvarez ya tenía mucho andado cuando Fernández Huerga, hoy su secretario general, entró en las Juventudes Socialistas de Avilés. Su pupilo fue quien le anunció hace unos días, cuando daba un paseo por El Parche junto a su mujer, que tenía en mente hacerle presidente. “¿Qué dices? Tas mal. Habrá otra persona por ahí que tenga más méritos que yo. No me jodas, hombre, que ya toi de salida”. Así es el primer presidente del PSOE de Avilés.

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