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Álvaro Lozano Sol

¡Ahora Cuba, ahora!

A propósito de las revueltas contra el gobierno de Díaz-Canel

“Son muy valientes para meterse con dictadores muertos, pero muy cobardes con los vivos”. (Inés Arrimadas)

En los primeros treinta años del régimen cubano, la ayuda de la Unión Soviética sirvió a la dictadura como salvavidas. En la práctica, los comunistas rusos “subsidiaron” durante décadas al castrismo, pero el fin de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín hicieron que esa fuente de ingresos se cerrase. La dictadura se centró entonces en desarrollar el sector turístico y recibir el dinero que los exiliados mandaban a sus familiares desde Florida. En la primera década del siglo XXI, la bonanza petrolera hizo que Venezuela se convirtiese en el nuevo “protector” económico de Cuba, pero el colapso económico del “chavismo” devolvió a los Castro a la casilla de partida.

Sesenta y dos años de asesinatos, represión y penurias. Y ahora el virus chino, que ha puesto de manifiesto como la sanidad cubana es un bluff. Otra mentira más de la propaganda del régimen. Como el rollo del inexistente bloqueo norteamericano.

La ciudadanía se echó a la calle. Dejó de lado el miedo y se puso a luchar por el pan y la libertad. “¡Libertad!”, “Patria y Vida”, “¡No tenemos miedo!”, “¡Que vengan los americanos!” Las primeras protestas registradas en las localidades de Palma Soriano y San Antonio de los Baños se extendieron después a diversas ciudades de Cuba, incluida La Habana; comenzaron a circular datos de cubanos que habían sufrido la brutal represión del régimen. Esto, pese al bloqueo de internet y redes sociales –salvo Twitter– ordenado por la dictadura.

Una de las iniciativas ciudadanas que logra informar sobre esto es “Cuba Decide” a través de su cuenta Twitter. En su última actualización del pasado martes revela que son 219 los cubanos detenidos y/o desaparecidos, en la medida que las autoridades de la dictadura no entregan información sobre su paradero, para desesperación de los familiares.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, acusó a Estados Unidos de ser el responsable de la crisis: “Si quieres que la gente sea mejor, primero levante el embargo”. El hipócrita de Canel lo sabe, pero aquí hay mucho ignorante que defiende el legado de Fidel Castro y nunca oyó, por ejemplo, como la Ley de Democracia Cubana (CDA, por sus siglas en inglés) –también conocida como Ley Torricelli, por el nombre del congresista que la patrocinó, Robert G. Torricelli– autorizó la exportación hacia Cuba de alimentos, medicinas y suministros médicos con fines humanitarios. Para ello no se estipulaba la necesidad de pago por adelantado, pero sí se requería verificación de uso final. Y así podría seguir citando leyes yankees que permitieron la llegada a la isla de alimentos, ropa, artículos domésticos y variado material para educación y construcción.

Me ha llegado la noticia de que pretendieron sacar del país rumbo a Venezuela a Raúl Castro. Pero se negó y se puso al frente de la brutal represión a los manifestantes. Policía, militares, boinas negras masacran con crueldad, entrando en las casas de las familias contrarias al régimen y se llevan por la fuerza a los cubanos y cubanas, que buscan refugio y protección donde pueden. Incluso el general de brigada Jesús Manuel Burón Tabit ha presentado su dimisión como Viceministro de Interior por estar en desacuerdo con el excesivo uso de la fuerza.

Cuando de muy pequeño mis queridos padres me sacaron de la isla, Kennedy estaba entusiasmado con la piel de Marilyn Monroe y dejó tirado al pueblo cubano. Rezo por que Biden no haga lo mismo.

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