Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

FIDEL GARCIA

Arijanos

Un ejemplo de integración social

LA NUEVA ESPAÑA ha puesto de actualidad un hecho sociológico que configuró al Avilés moderno tal como se conoce hoy. Hace días, en sus páginas resaltaba la personalidad empresarial de Daniel Alonso, un arijano que ha llegado a altas cotas empresariales desde el aprendizaje en Cristalería Española.

La inmigración de los arijanos a Avilés estuvo motivada principalmente por razones hidráulicas, la construcción del pantano del Ebro, lo que motivó que Cristalería Española, filial de la multinacional de vidrio Saint-Gobain, trasladase su producción a Avilés, que entonces empezaba a convertirse en un villa abierta a la industria. Familias enteras, no solo de Arija sino también de pueblos burgaleses limítrofes, fueron trasladadas a Avilés y conocidos con calificativo común de "arijanos". Bebés de pocos meses, niños, adolescentes, jóvenes, matrimonios... conformaron un grupo laboral y familiar en torno a la que llamaban "la fábrica" con la clásica configuración empresarial francesa: directivos, empleados y obreros.

Trabajar en "la fábrica" era una de las soluciones más deseadas vía la figura del aprendiz, que perpetuaba el modelo de selección del personal. En un primer momento la integración en la realidad social avilesina resultó confusa, lo que se superó sin mayor dificultades; y los famosos "arijanos", sin perder sus vivencias anteriores se integraron con perfecta normalidad en la realidad sociológica avilesina de las artes, los deportes y las ciencias, llegaron a tener escuelas propias y parroquia: la de San José Obrero, cuya fiesta era celebrada con especial entusiasmo y participación. Hijos de arijanos nacieron en Avilés y hoy son todo uno.

Compartir el artículo

stats