16 de mayo de 2011
16.05.2011
Carreño

Los ecologistas quieren prohibir la quema de residuos especiales en Aboño

La Coordinadora de Asturias pide al Principado que tome ejemplo de Castilla y León

16.05.2011 | 02:00

Aboño,


Braulio FERNÁNDEZ


La Coordinadora Ecologista de Asturias ha pedido al Gobierno del Principado que revoque la autorización a la cementera de Aboño, Tudela Veguin, para quemar residuos especiales en sus hornos. Los ecologistas pretenden con esta medida obtener lo mismo que «ha hecho la Junta de Castilla y León, que ha revocado la autorización que tenía la cementera de Toral en el Bierzo desde el año 2008», según explicó el portavoz del colectivo, Fructuoso Pontigo.


El motivo por el que el Gobierno de la comunidad vecina ha accedido a prohibir la quema de residuos se debe, según los ecologistas, «a la presión ciudadana por los impactos asociados a la contaminación generada en la zona».


Pontigo recordó que en Asturias «se queman al año unas 6.000 toneladas de neumáticos usados», a pesar de que el Gobierno regional sólo autorizó, por medio de una resolución de 2008, «quemar un máximo de un tercio de los neumáticos, es decir, 2.000 toneladas al año». Por eso, han mostrado su «oposición al uso de algunos residuos como combustible en las cementeras, como es el caso de los neumáticos». A su juicio, la combustión de neumáticos «genera productos contaminantes, algunos de ellos muy perjudiciales para la salud humana, como el hollín, el benceno, el óxido de plomo y el tolueno». Todos ellos son elementos «muy volátiles, por lo que escapan con facilidad a las técnicas de filtrado de gases».


Y añaden: «Está demostrado que en los procesos de combustión se generan dioxinas, pudiéndose incrementar esta generación con la incineración de residuos». Por eso, los ecologistas consideran que «la destrucción térmica de los residuos es la peor forma de gestionarlos, por su fuerte impacto ambiental asociado, y por la destrucción de materias primas que no pueden ser recuperadas ni recicladas en otros procesos».


Según la Coordinadora, «es inaceptable que una planta de producción de cemento que ha duplicado su tamaño se convierta en una planta de tratamiento de residuos industriales, con los riesgos que supone para los ciudadanos». De hecho, consideran que «Asturias tiene que mirar lo que ha sucedido en el Bierzo para pensar en que aquí se traga lo que no quieren en otros lados».

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