31 de mayo de 2012
31.05.2012
 

«¿No me reconoces? Soy tu primo»

l Un pariente halla a Colio, el noreñense que desapareció tras sufrir un accidente hace cuatro días, vagando herido y desorientado por Muñó
l El accidentado, que no conoce a su familia ni recuerda lo sucedido, tenía la ropa andrajosa y una botella de agua en la mano

31.03.2012 | 02:00
«¿No me reconoces? Soy tu primo»

Noreña,


Manuel NOVAL MORO


«Encontré a tu padre; llama a tu madre y que baje». Estas palabras pusieron fin el jueves a la angustia sufrida por la familia de Fermín Cuervo Colio, el vecino de Noreña de 53 años desaparecido desde el lunes tras sufrir un accidente de circulación, cuando se dirigía a Gijón a trabajar, en el enlace de la Autovía Minera (AS-I) en Ferrera. El coche quedó abandonado en el lugar del siniestro, pero el conductor no aparecía. Un primo de Colio, como se le conoce en su entorno, dio con él en la madrugada del viernes, más de tres días después, tras una intensa búsqueda por su cuenta, en el vecino concejo de Siero, cerca de Muñó. Aún con una brecha en la cabeza y maltrecho tras tres días vagando por la zona, Colio tuvo un final feliz.


El afortunado pariente, J. C. C. J., llevaba toda la semana buscando a su primo por las inmediaciones de Noreña, con un pálpito que resultó ser cierto: «No sabía dónde, pero desde el primer día me daba la corazonada de que lo iba a encontrar, y coincidió que lo encontré», asegura.


El jueves salió con el coche en su busca a las cinco y media de la tarde, y se pasó recorriendo caminos y carreteras sin un plan prefijado: «Yo no conozco bien la zona, simplemente me metía por caminos a probar a ver si me lo encontraba». Entrada la tarde, circulaba por la carretera que va de Noreña hacia el alto de La Madera y tomó el desvío hacia Muñó.


Una vez en la zona sierense, cuando llegó a la altura de La Collá, cogió la carretera hacia Pola de Siero y más abajo se metió en un desvío a la derecha, con la intención de volver hacia Noreña, siempre recorriendo por caminos y calzadas para buscar a su primo. Anochecía ya cuando con las luces del coche vio a un hombre que caminaba por uno de esos caminos y se preguntó si sería él. Lo era. Estaba a unos seis kilómetros del lugar del accidente.


«Paré el coche delante de él y lo llamé. No me reconoció. "¿No me reconoces? Soy tu primo", le dije, y estuve un rato hablando con él fuera del coche, pero él no sabía con quién estaba hablando», explica.


Era casi de noche, pero pudo comprobar el mal estado en el que estaba su primo, que le impresionó enormemente. Por lo pronto, fruto del accidente, tenía una enorme brecha en la cabeza y seguía ensangrentado porque desde el día del impacto nadie le había curado la herida. Además, tenía magulladuras en las manos y signos en los brazos de haberse hecho daño con zarzales. Y la ropa estaba, también, muy deteriorada.


Después de un tiempo tratando de calmarlo, lo convenció de que se subiera al coche y partieron hacia Noreña. Eran poco más de las nueve de la noche. Pero cuando se acercaban a la Villa Condal, el herido, al ver las luces del pueblo, se puso nervioso y empezó a decir «¡no, no, no!», dando la impresión de que estaba pasando mucho miedo. Su primo decidió dar la vuelta y meterse por la carretera de Ferrera hacia Pola de Siero. Se acercaban a esta villa y Fermín Cuervo volvió a quejarse y a ponerse nervioso. Entonces, decidió seguir hacia El Berrón, llegar a la rotonda de Argüelles y desviarse hacia Noreña. Pero en vez de seguir hacia el centro del pueblo, para evitar un nuevo brote de nerviosismo, tomó la carretera hacia Pruvia pasando por el acuartelamiento Cabo Noval. Una vez en Llanera, dio la vuelta y cuando llegaron a la zona de La Reguera se paró en una huerta de su propiedad, donde estuvo largo rato tratando de tranquilizar a Fermín.


Allí logró templarlo más y después de un tiempo volvió a subirlo al coche y se dirigió a Noreña, pero no por la calle de la Iglesia, sino por la zona del Fontán, que tenía menos luz. De ahí, se dirigió a la calle Sorribas, donde residen ambos, pero tuvo la prudencia de dejar el coche aparcado de tal forma que no lo vieran desde su casa. Quería evitar que sufrieran un shock al verlo en ese estado. Lo dejó en el coche, llamó a la puerta de casa de Colio y fue cuando se asomó su hijo y recibió la noticia. Advertidos de lo que se iban a encontrar, la familia recibió ya al desaparecido. «Fui al coche a por él y lo llevé; lo recibieron con abrazos, lloros y lo normal en estos casos».


Cuando Colio llegó a casa eran cerca de las doce de la noche. La familia llamó entonces a la Guardia Civil y dio por zanjada la búsqueda. Protección Civil tenía prevista una batida ayer a las nueve de la mañana, para la que se habían ofrecido numerosos vecinos, y que, afortunadamente, fue suspendida. El herido fue trasladado por los servicios sanitarios al Hospital Central de Asturias, en el que ingresó con una arritmia cardiaca y donde permanece en reposo desde entonces, fuera de peligro.


Colio no reconocía todavía a su familia y se encontraba muy desorientado, pero estaba al fin sano y salvo. Se terminaban así cuatro largas jornadas de temores e incertidumbre. Cómo logró sobrevivir es todavía una incógnita, ya que el propio desaparecido no recuerda la mayoría de lo que le ocurrió. Su primo dijo que cuando lo encontró llevaba una botella de agua: «No sé de dónde la sacó, me imagino que la iría llenando en algún arroyo, porque si lo hubiera hecho en alguna casa seguramente al verlo así el que se lo encontrara habría dado el aviso».


La desaparición del noreñense tuvo una enorme respuesta tanto en la calle como en las redes sociales, especialmente en Facebook, y la familia se ha mostrado muy agradecida por la actitud de la gente que, desde el primer día, le ofreció todo su apoyo.

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