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Carreño

Un patrimonio en caída libre

Candás cuenta con una veintena de inmuebles valiosos en estado de abandono o ruina, según los expertos

El teatro Santarúa.

El teatro Santarúa.

Cuando el turista que pasa por Candás no encuentra la oficina de turismo escondida bajo la policía y pregunta a uno de los del lugar por el casco antiguo de la villa, puede encontrarse con dos respuestas. O bien que no hay o que está en Gijón. Concretamente en el Pueblo de Asturias, junto a la feria. Y no le falta razón, puesto que la Casa de los Valdés, trasladada en los años 70 a la vecina villa gijonesa, es lo poco de casco antiguo que le queda a Candás, pero sobre todo lo único que está en condiciones de ser admirado. El resto se viene abajo.

Así lo asegura un equipo de historiadores de la Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio de Valladolid. Su presidente, Miguel Ángel García Velasco, que es también miembro de la Asociación de Patrimonio de Castilla y León, realizó una visita de trabajo a Candás, durante una ronda en la que se incluyeron otros puntos de la geografía asturiana. Su diagnóstico del patrimonio arquitectónico es del todo desalentador. Todo lo contrario que su tratamiento: aún hay tiempo.

García Velasco, tras "peinar" el casco urbano de Candás, alerta de la existencia de más de una veintena de inmuebles con valor patrimonial en estado de abandono o semiruina. "Desgraciadamente no sólo sucede en esta localidad, ya que el turismo ha hecho un daño lamentable en muchas villas", explica, no sin contraponer las opciones de futuro, ya que asegura que "todavía se está a tiempo de evitar la destrucción de lo que se tiene".

Los edificios con valor patrimonial en Candás están salpicados por toda la villa, sin una concentración específica, lo que los hace pasar más desapercibidos todavía. Y el presidente de la asociación en defensa del patrimonio señala a los responsables. "Aunque la mayor parte de los bienes son de titularidad privada, las administraciones tienen herramientas legales para hacer cumplir la ley del Principado de Asturias de patrimonio cultural, de 6 de marzo de 2001, que es garante suficiente para mantener estas edificaciones siempre y cuando los ayuntamientos en sus normativas locales tengan la sensibilidad necesaria", dice.

En su análisis señala tres tipos de problemas patrimoniales, siendo el primero de ellos el industrial. "Candás fue capital conservera de Asturias y gran parte de España, es por ello que es inconcebible que sucedan cosas como el desplome de la fábrica de Ortiz de hace unos años", recuerda. "En la actualidad ese edificio se ha rehabilitado, pero sigue sin tener uso, con lo cual a medio plazo se volverá a reproducir el problema", alerta. Y no se olvida de otras fábricas: "Lo mismo pasa con Albo o Remo, que ya abandonadas, con el desgaste de los años pueden verse afectadas por problemas similares".

No deja de lado el patrimonio popular, y pone como ejemplo "el hórreo tapado y en malas condiciones que hay en el centro de Candás, cuando en Asturias existe una Asociación por la Defensa del Hórreo Asturiano que trabaja por dignificar y defender este rico patrimonio".

Y acaba por tocar donde más le duele a los candasinos. Por la arquitectura tradicional, esa que no encuentran los turistas que no van a la feria de muestras de Gijón. "Lamentablemente, en Candás, debido a la negligencia de las administraciones, intereses particulares y la poca sensibilidad de la sociedad, se ha destruido mucho patrimonio", explica García Velasco. "Especialmente destacable es el caso del hotel que está en primera línea de playa, en una zona donde se ubicaban edificaciones tradicionales marineras", recuerda. "Aunque no hay un conjunto unitario en Candás, sí que existen pequeños rincones y edificios tradicionales, especialmente junto a la iglesia, pero en claro peligro de desaparición", admite.

Y urge no solo a las administraciones, sino también al pueblo, a poner remedio a este mal, dando razones para ello. "El patrimonio es reflejo de una sociedad. Lo hemos heredado de nuestros antepasados, y lo tenemos que legar a nuestros descendientes en mejores condiciones que como lo hemos recibido", asegura, ya que "una sociedad sin patrimonio es una sociedad vacía en valores".

La solución depende no solo de uno: "Las administraciones deben ser muy exigentes con el patrimonio y velar por el cumplimiento de la ley, pero la iniciativa privada es fundamental para el mantenimiento de estos edificios".

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