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Villaviciosa forma a los cosecheros para atajar la vecería y evitar los excedentes

Las jornadas sobre la poda y los cuidados de invierno de las pumaradas impulsadas por el Serida reúnen a más de un centenar de recolectores

Enrique Dapena, durante la formación práctica ayer en Villaviciosa.

Enrique Dapena, durante la formación práctica ayer en Villaviciosa. C. CORTE

Más de un centenar de cosecheros participaron ayer en la Jornada de poda y cuidados de invierno en plantaciones de manzano de sidra organizadas en Villaviciosa por el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario de Asturias (SERIDA) y la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales.

La formación, según apuntó el director-gerente del Serida, Ramón Antonio Juste, es fundamental "para avanzar en la profesionalización del sector y disminuir los efectos de la vecería". Se refiere a la alternancia en la producción del manzano que, sobre todo en pumaradas tradicionales, da en abundancia un año -generalmente los impares-, pero casi nada al siguiente, provocando problemas de excedentes como el registrado en 2017, cuando varias toneladas de manzana se echaron a perder en los praos por falta de compradores.

En las jornadas maliayesas tomó parte el coordinador del Serida, Enrique Dapena, quien señaló que, antes de que finalice mayo, se pondrá en marcha un curso específico que repase aspectos técnicos para reducir la vecería. Dapena llamó la atención sobre la importancia de una buena fertilización de suelos con nitrógeno, fósforo y potasio, así como del mantenimiento de líneas y calles en las plantaciones para mejorar la producción de la manzana de sidra. En este último aspecto ahondó el técnico del Serida Marcos Miñarro, para quien mantener a raya las malas hierbas que compiten por el agua y los nutrientes es fundamental, especialmente en los primeros años. Como novedad en el sistema de mantenimiento de la calle, Miñarro abogó por dejar en el centro de la finca, pero alejada de los manzanos, una franja con vegetación alta para favorecer la presencia de los necesarios insectos polinizadores. "El mantenimiento debe hacerse todo el año, sobre todo si hay riesgo de roedores", avisó. El técnico mostró a los asistentes la diferencia entre las ratas topo, que pueden arruinar las plantaciones, y otras especies no dañinas, como el topillo lusitano. El pastoreo con ovejas y el trampeo constante fueron dos de los consejos aportados por Miñarro para mantener a raya la rata topo, que produce daños letales en las raíces de los manzanos.

En cuanto al control fitosanitario de invierno, los especialistas abogaron por el aceite parafínico contra los huevos de pulgones y araña roja, en caso de ataques de estas plagas el año anterior al de la aparición de huevos. "Muchos manzanos son resistentes en condiciones normales a los hongos, por lo que hay que valorar si merece la pena o no echar productos a base de cobre en el momento del desborre (cuando las yemas comienzan a hinchar y abrirse) o si es una pérdida de dinero y de tiempo", concluyeron.

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