28 de enero de 2019
28.01.2019

La fiesta de San Antón une a Nava y Cabranes

Los vecinos de Los Villares cedieron la talla de su santo para la procesión de Pruneda, que no pudo celebrarse por la lluvia

28.01.2019 | 01:15

La localidad naveta de Pruneda celebró ayer la festividad de San Antón por todo lo alto. La ocasión lo merecía ya que, según el vecino Marino Zapatero, que trabaja en la recopilación de la historia de la capilla, la instalación religiosa cumple nada menos que 270 años en pie. Durante la celebración, Zapico explicó a los presentes que el templo fue levantado en 1749 bajo el patrocinio del matrimonio formado por María Riestra y José Suárez. Este último, que trabajó como perito en la elaboración del catastro de la zona, era natural de Los Villares (Cabranes), pero se casó en Pruneda y fijó allí su residencia.

Se da la circunstancia de que su hermano, Juan Antonio Suárez, fundó cuatro años más tarde otra capilla en honor a San Antón en Los Villares. Conocedores de este hecho, los residentes en Pruneda decidieron impulsar un hermanamiento con el pueblo cabraniego hace un par de años. Un acercamiento que ayer vivió un nuevo capítulo, ya que por primera vez participó en la fiesta de Pruneda la talla de San Antón de la parroquia vecina. La lluvia impidió que la imagen saliera finalmente en procesión, pero no aguó la alegría de los asistentes, que disfrutaron juntos de un pincheo de convivio. La idea es rotar y que la figura de San Antón de Pruneda también participe en las celebraciones de Los Villares.

Tras la eucaristía tuvo lugar la tradicional subasta de San Antón con el fin de recaudar fondos para el mantenimiento y mejora de la capilla de Pruneda. Cotizados fueron los jamones y una pareja de patos vivos que alcanzaron los treinta euros. Un gallo o una docena de huevos caseros por la que se pagaron trece euros también formaron parte de la puja, en la que los vecinos colaboraron aportando repostería casera o vino.

La capilla de Pruneda es una de las pocas que en la actualidad mantienen la figura del mayordomo, persona encargada de supervisar los trabajos que se efectúan en las instalaciones, gestionar las cuentas y hacerlas públicas anualmente. Los vecinos agradecen la labor de Emilio Loredo, que lleva ocupando este cargo "de forma muy eficaz" veinticinco años.

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