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Dulces a cambio de calderilla en pesetas

Una tienda de golosinas de Lugo de Llanera permite a sus clientes el pago con la antigua moneda hasta finales de año

Ana Menéndez entrega a Gustavo García Torre pesetas para comprar golosinas en Lugo de Llanera.

Ana Menéndez entrega a Gustavo García Torre pesetas para comprar golosinas en Lugo de Llanera.

Peseta a peseta y duro a duro hacen un buen montante. Sin embargo, las antiguas monedas sueltas acaban en cualquier cajón sin que nadie aprecie su valor real. El Banco de España permite su cambio por el equivalente en euros hasta finales de año, pero muchos, por pereza o porque

Los clientes de esta tienda de golosinas de Lugo de Llanera podrán sacar provecho de las monedas que estuvieron en circulación en España hasta hace dos décadas, en vez de dejarlas cogiendo polvo y óxido en cualquier rincón olvidado del hogar. "Al poder gastar el dinero en la tienda, facilito el trabajo de la gente porque no va a tener que ir a cambiar poca cantidad de pesetas al Banco de España", añade.

García Torre cuenta con un conversor para saber la equivalencia de pesetas a euros. Y es que al principio resultaba fácil calcular que seis euros eran aproximadamente mil pesetas, pero el resto de equivalencias, con el tiempo, se fueron diluyendo en la memoria de muchos, sobre todo los más jóvenes, ya que las personas de mayor edad siguen pensando en pesetas en cuestiones tan comunes como hacer la compra del día y, en muchas ocasiones, hasta añoran las antiguas monedas al echar cuentas y ver que hace poco tiempo se podían hacer maravillas con un billete de 1.000 pesetas y ahora gastar su equivalente en euros bien parece la calderilla de antaño. Eso sí, sumando peseta a peseta se puede conseguir una fortuna.

La realidad es que las pesetas de entonces ya no valen tanto como de aquella. ¿Quién no recuerda comprar un paquete de patatas fritas o cualquier snack por 25 pesetas y un regaliz por un duro? Ahora, el precio medio de las bolsas de aperitivos ascendió a unos 50 céntimos de euro, casi 100 de las antiguas pesetas (cuatro veces más que hace apenas dos décadas). Con más o menos valor, ahora muchas de esas monedas perdidas por los cajones de los hogares más y menos pudientes podrán tener una segunda vida con la iniciativa de la tienda de Llanera, además de posar sobre el dedo de un San Pancracio -como es el caso de las de 25 pesetas con agujero en medio- en busca de fortuna. Y, claro, el sabor del cambio será, al menos en Lugo de Llanera, de lo más dulce.

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