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Perlora, quince veranos de abandono

El histórico complejo residencial de Carreño cerró en 2006 y su deterioro avanza de forma imparable sin que cuajen los proyectos para reflotarlo

Uno de los chalés, comido por la maleza. | M. G. S.

Uno de los chalés, comido por la maleza. | M. G. S.

De paraíso vacacional a paraíso del matorral, las ruinas y la basura. La ciudad residencial de Perlora, en Carreño, cumple quince veranos de abandono desde que en 2006 el Principado decidiese cerrar un exitoso recinto turístico que durante décadas congregó a miles de familias obreras y de clase media. Atrás, muy atrás, quedan sus años de esplendor y lo que se ve hoy es un complejo vacacional de 20 hectáreas completamente derruido. Aún en pleno julio, con visitantes incondicionales en sus playas y áreas recreativas, Perlora está “comida” por la maleza y la basura. Sus más de 200 chalés se caen a pedazos y cada vez más grafitis inundan sus fachadas.

Contenedores repletos de basura. | M. G. S.

A cada paso que se da, en la ciudad residencial de Carreño se respira el declive, la pena y el olvido. Las papeleras rebosan basura, hay suciedad esparcida, prados sin segar, las casas están destrozadas, el matorral se apodera de cada esquina... Con esa pésima imagen, de poco o nada sirvieron las obras de acondicionamiento que la Administración autonómica acometió en 2014. Como muestra, los cada vez más numerosos grafitis que cubren las edificaciones. Los que aportan color a la decadencia no se esconden y pintan aún habiendo vigilantes. La exciudad residencial parece escenario de una película de terror.

Una de las parcelas abandonadas. | M. G. S.

Una de las parcelas abandonadas. | M. G. S.

Pese a todo, Perlora sigue enamorando. El complejo vacacional está situado en un entorno natural privilegiado, bañado por un Cantábrico cristalino y verdoso, y salpicado por varias calas. Desde Huelgues hasta la playa de Carranques. El Principado sigue tapando los ojos ante tanto deterioro y guarda en el cajón varios proyectos privados para reflotar la ciudad turística que en 1952 levantó el sindicato vertical del franquismo. El último de ellos, de este mismo año, de una empresa de Pelayo Cortina Koplowitz que pretende transformar Perlora en un camping de lujo. Su compañía, Sunny Resorts y con sede en Madrid, ya cuenta con un resort de similares características en Nazaré (Portugal). Pero esa idea, y otras tantas anteriores, no pasará del papel. Después de quince años, el Principado parece preferir ver morir a Perlora.

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