04 de abril de 2008
04.04.2008
40 Años
40 Años

Los científicos auguran el fin de estaciones de esquí como Fuentes, Valgrande y San Isidro en diez años

Los complejos sólo salvarán sus zonas altas con más cañones de nieve artificial

04.04.2008 | 10:22
La parte baja de Valgrande-Pajares, con sólo una pequeña franja esquiable.

El futuro pinta la nieve de color negro. Científicos y expertos de ámbito internacional, reunidos hace unos días en un congreso temático mundial celebrado en Andorra, alertan de las nefastas consecuencias para el sector del esquí que se derivarán del cambio climático.

Mieres del Camino,

José A. ORDÓÑEZ

Los estudios de los científicos y de los expertos en cambio climático avalan la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León de paralizar la construcción de la estación de esquí de San Glorio. El argumento judicial de que las instalaciones no resultarían rentables a causa del calentamiento global del planeta es compartido por buena parte de los participantes en el Congreso Mundial de Turismo de Nieve, celebrado hace sólo unos días en Andorra. Los ponentes, de prestigio internacional, auguran que el cambio climático conllevará una subida general de las temperaturas y una reducción de las precipitaciones que hará inviable la práctica del esquí por debajo de los 2.000 metros de altitud a la vuelta de poco más de una década. Ninguna de las estaciones de la Cordillera -Valgrande-Pajares, Fuentes de Invierno, San Isidro y Alto Campoo- dispone de un dominio esquiable de entidad por encima de una cota que sólo alcanzan las dos últimas. Como consecuencia, todas ellas se verían abocadas al cierre en el caso de que no instalaran potentísimos sistemas de innivación artificial en sus zonas más altas, algo que dispararía los costes de las instalaciones. Además, los especialistas advierten de que su pervivencia también depende de que sean capaces de presentar una oferta de ocio diversificada y que haga de estos complejos verdaderos parques temáticos de montaña, sin una dependencia exclusiva de la nieve o de la apertura de pistas.

El congreso mundial de Andorra reunió a expertos de la talla de Francesco Fangialli, secretario general de la Organización Mundial de Turismo (OMT); Jean Paul Ceron, de la Universidad de Limoges (Francia); Shardual Agrawala, premio Nobel de la Paz e integrante de la división de Medio de la OCDE; Enrique Meyer, secretario de Estado de Turismo de Argentina; Mila Andreeva, de la Federación de Esquí de Bulgaria; Amitabh Sharma, director general de Ski Himalaya (India); Ralf Roth, profesor de la Universidad Alemana del Deporte, y Josef Zenhäusern, de la Federación Internacional de Esquí. El objetivo era analizar las consecuencias del cambio climático en la oferta de esquí y aportar diversas soluciones para mitigar sus efectos.

Francesco Fangialli, encargado de abrir el congreso andorrano, no esconde que el futuro del esquí pinta más bien negro a causa del cambio climático. Según los datos que maneja, las estaciones situadas a una altitud media registrarán en muy pocos años una temperatura de 1,8 grados por encima de la actual. Como consecuencia, Fangialli advierte de que estos complejos perderían unos cuarenta días de esquí al año, lo que pondría su viabilidad en serio peligro. A juicio del experto italiano, lo que realmente se producirá es un acortamiento de la temporada, que se reduciría a poco más de enero y febrero. De cumplirse estas previsiones, las estaciones se quedarían sin las campañas de Navidad y de Semana Santa, que son dos de las citas más relevantes del año. Se trata de un fenómeno que ya se está dejando notar, aunque sea tímidamente, en la Cordillera. Veteranos esquiadores y profesionales de la hostelería de las zonas altas de Aller y de Lena están poniendo de manifiesto que cada vez nieva más tarde en Valgrande-Pajares y en San Isidro. Por ello, incluso, han planteado al Principado la posibilidad de retrasar el inicio oficial de la temporada, que arranca a mediados de noviembre, así como retrasar su conclusión en el caso de que haya nieve suficiente en las pistas. El curso actual termina el próximo día 13, cuando los complejos invernales del Noroeste lucieron el pasado fin de semana el mejor aspecto de todo lo que va de una de las temporadas más flojas que se recuerdan.

Lo cierto es que la mayor parte de los expertos coinciden en que el impacto del cambio climático en zonas de esquí como la Cordillera, con la mayor parte de las pistas situadas por debajo de los dos mil metros de altitud, puede ser nefasto. No hay más que echar un vistazo a los estudios presentados por los ponentes en el congreso de Andorra. Informes de ámbito internacional alertan de que el calentamiento global pondrá en jaque la práctica del esquí en toda Europa, incluyendo a los grandes complejos alpinos y pirenaicos, situados en altitudes muy superiores a Pajares, San Isidro o Fuentes de Invierno. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mantiene que, si la temperatura media subiera en torno a dos grados, pondría en serias dificultades a dos centenares de estaciones invernales de los Alpes. Es más, advierte de que si el incremento alcanza los cuatro grados sólo estarían en condiciones de sobrevivir aquellas que cuenten con todas sus pistas por encima de los 1.800 metros de altitud.

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