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Trabas urbanísticas y argayos alejan de Mieres un gran centro de turismo de lujo

Promotores y vecinos acusan al Ayuntamiento de bloquear durante dos años el desarrollo de un complejo rural para clientes "con alto poder adquisitivo"

La casa para albergar un complejo turístico, ya rehabilitada.

La casa para albergar un complejo turístico, ya rehabilitada. J. R. SILVEIRA

El gobierno de Mieres viene pidiendo repetidamente a Hunosa y al Principado que hagan los esfuerzos necesarios para evitar que el nuevo proyecto empresarial de Asturiana de Laminados (Asla) termine trasladándose a León, dejando el municipio sin sus cien empleos. Lo chocante es que, al mismo tiempo, el Ayuntamiento bloquea desde hace dos años el desarrollo de un ambicioso proyecto vinculado al turismo de lujo. Las trabas urbanísticas y los problemas para mejorar un acceso de no más de un kilómetro están frenando una iniciativa que busca atraer a visitantes internacionales "con alto poder adquisitivo". Los promotores, pese a contar con el respaldo del movimiento asociativo local, están a punto de darse por vencidos y, como Asla, llevarse la inversión a otro enclave. De hecho, ya están buscando alternativas en la costa asturiana. "Una siente cierta rabia cuando intenta poner en marcha con toda la ilusión del mundo un proyecto que generará empleo en tu tierra y comprueba como las autoridades prácticamente te invitan a marcharte", apunta la lenense Monserrat Menéndez, promotora de la iniciativa junto a su marido, el británico Ian Silva.

El pueblo de El Caleyu se encuentra casi oculto entre la inmensidad de castañales y pumaradas que tapiza el valle de San Juan. El acceso a la pequeña aldea se hace necesariamente por una estrecha pista que lleva dos años cortada debido a un argayo. Aún así, los pocos vecinos aferrados a sus propiedades seguían circulando con sus todoterrenos, asumiendo un riesgo que ellos mismo tildan de imprudente. Hace una semanas otros dos corrimientos de tierra han acabado de enterrar la calzada. "Las dos familias que residían en el pueblo se han tenido que marchar y dejar sus viviendas", señala Ángel Luis Rubio, portavoz de la asociación de vecinos de Rioturbio y miembro del Grupo El Maeral, colectivos que llevan muchos meses mediando sin éxito con el Ayuntamiento para que busque una solución a un problema que no sólo están incomodando a los vecinos, sino que está frenando un importante proyecto.

Monserrat Menéndez e Ian Silva llevan dos años intentando poner en marcha un complejo hostelero de alto nivel en el Caleyu. En su momento compraron una casa que han rehabilitado y pretendían habilitar un gran núcleo de alojamiento, arreglando viviendas próximas y habilitando hasta una decena de cabañas en el entorno.

"Nuestra idea es atraer a un turismo interesado en el retiro espiritual, personas de alto nivel adquisitivo que buscan tranquilidad y una oferta que incluya comida sana, masajes y yoga, por simplificarlo un poco", apunta Menéndez. El proyecto conllevaría una inversión de partida de unos 300.000 euros y crearía en principio alrededor de diez empleos: "No pretendemos solicitar ayudas de ningún tipo. Será una inversión propia", apuntan los promotores, que en su momento se ofrecieron incluso a sufragar el arreglo de la pista, encontrando la negativa del Ayuntamiento. Llevan dos años con el proyecto parado. En abril se reunieron con el gobierno local y técnicos municipales para poder presentar alegaciones al plan urbano (PGOU), en revisión desde hace siete años. Lo hicieron avalados por la cooperativa "El Maeral". Necesitan una recalificación de los terrenos. "Aún estamos esperando una contestación", señalan los inversores. Y añaden. "Nosotros residimos ahora en Cataluña y cuando hemos ido a Asturias no nos han recibido alegando que estaban muy ocupados, remitiéndonos a fecha en que no estamos en la región". En el valle de San Juan, tras el cierre de las minas, no queda ni una sola empresa.

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