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ESTHER RODRÍGUEZ | Coordinadora de la Asociación para la Atención a la Mujer Prostituida

"Las mujeres víctimas de trata son esclavas modernas, y ocurre ante nuestros ojos"

"El porcentaje de prostitutas que ejerce voluntariamente es mínimo, nunca es una opción libre, siempre está condicionada"

Esther Rodríguez Noval.

Esther Rodríguez Noval. J. R. SILVEIRA

Esther Rodríguez Noval es psicóloga y coordinadora de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP). En la tarde de ayer ofreció una charla, "Prostitución y trata de mujeres en Asturias" en la Casa de Encuentros de las Mujeres de Sotrondio, organizada por la Concejalía de Igualdad de San Martín del Rey Aurelio, en el marco de los actos del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo). Rodríguez Noval dejó claro que la trata de mujeres es "la esclavitud del siglo XXI, y la tenemos ante nuestros ojos".

- ¿Quiénes son las víctimas de la trata?

-Mayoritariamente, mujeres y niñas, más del 90 por ciento inmigrantes. Sobre todo de Sudamérica, pero también de Europa del Este y de África. A veces, los responsables son incluso gente de su propio entorno.

- ¿Está la sociedad suficientemente informada sobre este problema?

-Es un tema bastante desconocido en general, no se sabe lo que es la trata. Además, cuando vemos las luces de neón junto a una carretera, se mira hacia otro lado, ignoramos el problema. Y no se piensa en todo lo que hay detrás, que es el sufrimiento de mucha gente.

- ¿Cómo captan las redes de trata a las mujeres?

-Se aprovechan de su vulnerabilidad en el país de origen. Suelen ser mujeres que ya habían expresado su deseo de emigrar, de intentar irse para buscar una vida mejor, labrarse un futuro. Se aprovechan de este deseo, les ofrecen un trabajo aquí, e inician el proceso con mucha esperanza. Cuando llegan al lugar de destino se encuentran con la realidad, que lo que les espera es la prostitución.

- Y están las "deudas"...

-Sí, vienen endeudadas, el viaje, manutención, y esta deuda, pese a ir pagándose con los ingresos de la prostitución, suele acrecentarse exponencialmente: los clubes o los pisos en los que están las sancionan por todo tipo de motivos, y nunca pueden acabar de pagar ese dinero. Es un método de control. Quedan atrapadas. Son víctimas de la esclavitud moderna, un tipo de esclavitud del siglo XXI que está ocurriendo aquí, ante nuestros ojos, muy cerca.

- De fondo siempre está el debate de la legalización de la prostitución, planteado ahora por algún partido político.

-Es fácil hablar a la ligera, pero la realidad es que nadie quiere ser prostituta. El porcentaje de mujeres que ejercen voluntariamente es mínimo. Si se tiene otra opción laboral o de vida, se opta por ella. La prostitución no es una opción libre, está siempre condicionada.

- ¿Existen datos sobre cuántas mujeres son víctimas de la trata en España?

-Hay que tener en cuenta una cosa, y es la gran movilidad. Las redes de trata de mujeres nunca dejan que se queden mucho tiempo en un mismo sitio. Es un recurso que tienen para hacerlas más vulnerables y someterlas. Evitan que puedan conocer a gente, y que esta gente conozca la situación en la que se encuentran. Evitan que puedan tener apoyos. En España son varios miles de mujeres las que sufren este tipo de esclavitud.

- Las redes de trata, ¿cómo pueden ser combatidas?

-Es complejo desarticularlas. Ya están en la agenda política, y hay protocolos, pero suelen ir un paso por delante de la legalidad, de la gente y las instituciones que queremos poner fin a esto. Hay que poner el foco también en el consumidor, y la realidad es que los españoles pagan por tener sexo. Y por eso estas redes de trata vienen y se instalan en España. Es necesario hacer hincapié en la educación, sensibilizar a los más jóvenes. Si no fuese un buen negocio, no estarían aquí.

- El objetivo sería que cada vez hubiese menos clientes... ¿cuánto dinero mueve la trata?

-Es el segundo negocio ilícito más lucrativo, por detrás del tráfico de armas. Antes el tráfico de drogas también iba por delante, pero ya no. Hay algunas razones. La droga se vende una vez, y el cuerpo de la mujer puede venderse una, y otra, y una vez más. Tenemos que combatir firmemente esta esclavitud.

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