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“Queremos que se haga justicia con todos los culpables para poder tener paz”

La familia de Luis Salazar, degollado por su suegro hace año y medio, se persona en el Juzgado de Mieres para exigir un juicio por asesinato

Los familiares de Luis Salazar, ayer, en el acceso a los Juzgados. | D. M.

Los familiares de Luis Salazar, ayer, en el acceso a los Juzgados. | D. M.

El mierense detenido en noviembre de 2019 tras confesar haber matado a cuchilladas a su yerno participó ayer desde la cárcel de Villabona, por videollamada, en una comparecencia en el Juzgado de primera instancia de instrucción número 3 de Mieres, en la que las partes fijaron su postura sobre la calificación del crimen. La Fiscalía del Principado de Asturias considera que J. A. F. R. acabó con la vida de Luis Salazar “de forma voluntaria, asestándole múltiples puñaladas o golpes con un arma blanca de naturaleza corto-contundente”. El Ministerio público evitó ayer un pronunciamiento firme sobre la calificación jurídica del caso. Considera que los hechos “son constitutivos de un delito de homicidio en alguna de sus formas previstas en el artículo 138 y siguientes del Código Penal (homicidio o asesinato) y que se concretará en el momento en que se formule el escrito de acusación”.

Ha pasado ya un año y medio desde que se cometió el espeluznante crimen. J. A. F. R. ha confesado, pero durante todo este tiempo no ha dado ni una pista de dónde depositó el arma de crimen, que nunca apareció pese al ímprobo esfuerzo de la Policía Nacional por encontrarla. Ahora toca conocer si será juzgado por homicidio o asesinato. Es decir, en esencia, si actuó de manera premeditada. El matiz no es menor. El homicidio lleva aparejada una pena de un máximo de 15 años si ha sido intencional o doloso. Sin embargo, el asesinato puede elevar el castigo hasta los 25 años si se dan una serie de supuestos.

La Fiscalía deberá pronunciarse en breve sobre la calificación. La defensa reclamó ayer un juicio por homicidio. La acusación particular es tajante. No entenderían un juicio que no partiera de la premisa de que lo ocurrido desde afrontarse como un asesinato.

Cinco de los ocho hermanos de Luis Salazar, junto a otros familiares, se personaron ayer en el Juzgado de Mieres para asistir a la comparecencia. En las caras se les notaba el dolor y la angustia ocasionadas por la violenta perdida del menor de los hermanos. Hubo lágrimas. “A estas alturas ya sólo nos queda el consuelo de que se haga justicia. Queremos tener un poco de paz”, explicaban a la salida del Juzgado. “Actuó como un vil asesino acabando con la vida del padre de su nieto. Luis no se pudo defender y este criminal no ha querido decir lo que hizo con el arma”, apuntaba ayer la familia. Ellos lo tiene claro “Fue algo premeditado, algo brutal”. No contemplan otra opción que un juicio por asesinato con todos los agravantes incluidos, hasta el de ensañamiento.

El despiadado ataque confesado que acabó con la vida de Luis Salazar el 12 de noviembre del año pasado ha destrozado a esta familia de origen zamorano. Tras una desgarradora espera por el juicio, los hermanos de Luis Salazar siguen confiando en que J. A. F. R. no cargue en solitario con la responsabilidad del crimen. “Hay más culpables y queremos que todos paguen por el asesinato, porque eso es lo que fue, un asesinato”. Están convencidos de que el autor confeso actuó instigado.

Una de las líneas de la investigación trabajó en su momento en esa dirección, pero no llegaron a abrirse diligencias contra nadie más. El sangriento crimen que estremeció a todo Mieres brota de una muy compleja disputa familiar, con un bebé de por medio. El piso donde ocurrió todo es la vivienda en la que se instalaron Salazar y la hija del agresor tras casarse en julio de 2017. La pareja tuvo al poco el citado hijo, momento a partir del cual, según todas las versiones, empezaron los desencuentros. El autor confeso no fue capaz de explicar los motivos de su conducta en su declaración inicial. Mientras que su mujer, suegra de la víctima, negó que hubiera disputas familiares. Lo cierto es que el viernes siguiente al día de crimen debían entregarle el niño al padre tras haber logrado la custodia compartida. “No cabe ninguna duda que el móvil fue la custodia del pequeño”, entiende la familia Salazar. Nadie, ni la familia materna durante su declaración, puso tacha a la conducta de la víctima los meses previos al fatal desenlace.

La familia de Luis Salazar culpa a la mujer y a la suegra del fallecido al mismo nivel que al propio acusado. Sobre ellas, no obstante, no pesa acusación alguna. El crimen ha dejado un doloroso e irreparable vacío en los allegados más cercanos a Salazar. También rabia e impotencia. La familia está indignada con los “beneficios” que puede sacar la exmujer del fallecido tras su terrible muerte: “Nos cuesta entender que, estando el trámite de divorcio casi cerrado, esta señora se pueda beneficiar de una pensión de viudedad y de otra de orfandad”. Afirman que Luis Salazar tenía suscritas varias pólizas de seguros y propiedades que han quedado en manos de la familia de su verdugo.

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