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“No se apuesta por la montaña”; clamor montañero por el cierre de Brañagallones

Los aficionados señalan que el refugio de Redes, abocado al cierre invernal por filtraciones, “es uno de los emblemas del parque natural”

El exterior del refugio de Brañagallones.

El anuncio del cierre anticipado del refugio de Brañagallones, debido al retraso en el inicio de las obras para la reparación integral del tejado de este inmueble de titularidad regiona, no ha dejado indiferente a los montañeros. Los profesionales lamentan que se haya llegado a esta situación y dan cuenta de la falta de inversiones en el sector. “No se apuesta por la montaña”, aseguraba ayer el montañero Ángel Fernández Ortega, quien destaca que las instalaciones de Brañagallones “son uno de los emblemas del parque natural de Redes”.

Respecto al refugio, “el equipamiento fue un desastre y la federación de montaña ha hecho lo que ha podido por sacarlo adelante”. Por eso, este montañero se mostró extrañado de que tratasen de ejecutar las obras en la cubierta tan tarde: “Ahora llega el invierno y a ver qué pasa, pero es que no es la primera vez, siempre hay atrasos”. Fernández Ortega también rompió una lanza por el mantenimiento de la vía que da acceso al refugio durante todo el año. “Porque el invierno también es muy atractivo para mucha gente y se pueden llevar a cabo deportes de invierno como las raquetas para caminar sobre la nieve, que cada vez está más de moda”, apuntó.

Por todo esto, el profesional de la montaña lamenta que no se apueste por ello. “Es un atractivo turístico para el parque de Redes y con el refugio cerrado, se perderá mucho”. Fernández Ortega también quiso destacar el trabajo desempeñado por el alcalde de Caso, Miguel Fernández, “que es de los que están más preocupados por el desarrollo del parque”.

El montañero turonés no es el único que piensa que no se está apostando por su sector. De hecho, el escalador lavianés Roberto Morán comparte la misma opinión. “La montaña y la escalada somos los olvidados”, apunta, destacando que el refugio de Brañagallones “es un buen revulsivo económico para la zona, no entiendo que cueste tanto apostar por él”. Es más, considera que esta instalación “es uno de los mejores refugios de Asturias, parece un hotel de cinco estrellas”.

Andamios en el exterior del inmueble.

La buena opinión que tiene el refugio de Brañagallones contrasta con su situación actual. Debido a que las obras de la cubierta se dejaron a medio hacer por la entrada del temporal y la nieve, el agua acabó filtrándose al interior, lo que obligará a una intervención de urgencia para evitar que el problema vaya a más. Eso sí, las obras del tejado no se podrán retomar hasta que no se vaya la nieve, esto es la próxima primavera. Ante esta situación, el refugio cerrará sus puestas de forma anticipada dentro de quince días, tal y como aseguró el guarda del refugio José Manuel Prado. De momento, tratarán de aguantar durante el puente de la Constitución, ya que cuentan con reservas, además de organizar un evento de fotografía nocturna.

El objetivo de las obras de reparación en la cubierta del refugio eran acabar con los problemas de humedades y goteras que sufre el inmueble de Brañagallones, así como mejorar la climatización, mediante la utilización de materiales aislantes. La idea era asumir una “reparación integral del sistema de tejado, es decir tejas, impermeabilización y estructura soporte (rastreles) incluidos, así como ventilaciones, chimeneas y ventanas oscilobatientes tipo ‘velux’ en mal estado”.

Inicios

El refugio de Brañagallones funcionó previamente como parador. El Principado desembolsó 1,1 millones de euros (más una cantidad similar para mejorar el acceso) para que abriese sus puertas en agosto de 2006 como hotel, después de estar cerrado durante catorce años. Los fallos en el sistema eléctrico y el deterioro del tejado, que causó la aparición de goteras, provocó que estuviese varios años cerrado.

La empresa que gestionaba el complejo demandó al Principado que solventase los desperfectos. Funcionó durante cuatro años hasta que una avería eléctrica truncó su camino. En 2016 reabrió como refugio gestionado por la Federación de Montaña de Asturias gracias a un acuerdo con el Principado, que es el propietario de las instalaciones.

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