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A CONTRACORRIENTE

La buena sanidad

Los servicios públicos de calidad y la atención a los usuarios por parte de grandes profesionales

La sanidad pública española es un ejemplo de estructura y acción laboral, aunque en estos últimos tiempos y debido a esta pandemia global hubo cierto descontrol por desconocimiento del grave problema sanitario y por incompetencia, en muchos casos, de las autoridades políticas del ramo. De todas formas, la actual sanidad, la del día a día, la de los hospitales y centros de salud es un lujo que no debemos desdeñar. Los profesionales de la sanidad se esfuerzan con el paciente y es todo complacencia en sus citas. Existe amabilidad, comprensión y una dosis de sicología tan esencial para que el paciente enfermo alcance ese estado de tranquilidad y aceptación de su patología. Médicos, enfermeras, auxiliares, celadores y administrativos, desarrollan su labor con la paciencia del buen profesional y con esa garantía que ofrece la atención directa al personal, a veces con la exigencia excesiva por norma.

Y en referencia a la buena sanidad tengo que constatar el trabajo impecable que realiza el equipo profesional del Centro de Salud de Sama, lo conozco bien y es momento de ensalzar su actuación laboral en pro de la buena marcha sanitaria para una población que a veces no está a la altura de las circunstancias por sus demandas poco edificantes y peticiones imposibles. Y entre ese conjunto de profesionales voy a nombrar a dos personas que cumplen con exquisita honradez su trabajo en este centro de salud. Dos buenas profesionales que encarnan la excelsa sanidad y el entendimiento laboral para lograr el éxito en sus especialidades. Ellas son Carmen García Campa, médico y Arancha Cobo Ruiz, enfermera. Ya sé que hay muchos más profesionales sanitarios de altura, por supuesto, pero en esta ocasión pongo por ejemplo a dos mujeres que conocen a la perfección su trabajo y lo desarrollan con plenitud de sapiencia sin escatimar tiempo ni horario.

Y con estas realidades, los centros de salud son lugares donde la sanidad es más próxima, más cercana y donde uno encuentra la mano tendida del galeno de cabecera con el trasfondo del pensamiento hipocrático. Ahí reside la grandeza de esos centros sanitarios. Y España y Asturias son toda una demostración palpable de la buena medicina, la óptima sanidad. Un orgullo para todos, incluso para los más exigentes que protestan por todo dentro de la gratuidad sanitaria. Las cosas bien hechas bien parecen y exponer esta objetividad es incidir en la importancia que suponen los centros de salud. Cerca de ti y con la garantía fundamental de un estupendo profesional. Y al hilo de este tema quiero hacer una mención a un médico de familia que tras una singladura cargada de éxitos profesionales acaba de jubilarse en el centro de salud de Sotrondio. Ángel Piedra Cerezal, poleso de Laviana, cumplió su recorrido laboral siempre envuelto en el estudio cotidiano y volcado con ánimo y vocación en sus pacientes. Ahora a buen seguro, tendrá más tiempo para su disfrute ocioso y será la Sociedad Cultural y Gastronómica su reducto amistoso y feliz. Enhorabuena. Bien por la buena sanidad.

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