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La Nueva España

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José Manuel Ibáñez

Empacho de realeza

Toda la parafernalia montada por el fallecimiento de la reina Isabel II lleva ya varios días dándonos la tabarra y lo que aún nos queda hasta la traca final, a la que seguirán los días posteriores con toda una intoxicación mediática nunca vista. No tengo la menor duda de que todo ello estará muy bien para sus súbditos, pero a la mayoría de los españoles nos repatean estos excesos informativos de los que no te puedes evadir.

Así que ganas tenemos de que entierren a esta señora y las aguas vuelvan a su cauce, aunque se intuya que van a tardar. Mientras tanto, omeprazol o almax para aliviar el empacho.

El nuevo rey –que en su primera intervención, televisada para millones de personas, y pese al lavado de imagen que intentan darle, incluso dejándose besar en las mejillas y la mano– volvió a ser cual es: altivo, déspota, autoritario, y mala uva, con el detalle de los malos modos por un "quítame de aquí este tintero" o mancharse con una pluma. Retrato perfecto del individuo.

Muchos de los países miembros de la Commonwealth que ya preside han expresado ya su intención de retirarse de ella. Sin comentarios.

A estas alturas del siglo cuesta trabajo entender estos fastos y pompas en algo tan anacrónico como son las monarquías. En fin… que se queden con ello para consumo de seguidores fieles y revistas de colorines.

También debo de añadir que, como a tantos, me llamó mucho la atención que la Comunidad de Madrid haya decretado nada menos que tres días de luto oficial (Andalucía uno) ¿A santu de qué? Cuando los hijos de la gran... Bretaña llevan toda la vida haciéndonos putadas y más putadas. Y porque no han podido hacer más.

Reseñar también que otra de las "gracias" que nos hizo el actual rey fue venir a Gibraltar a iniciar su luna de miel.

Lo de Díaz Ayuso y Juanma Moreno atufa a un servilismo fuera de lugar que nos tiene cabreados a muchos españoles y que en vez de sumar les va a restar votos. Al tiempo.

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