Opinión | Tribuna

La SEPI rechazó un parque temático en Lena

El intento de intromisión de empresas catalanas dio al traste con el proyecto de Legendarium

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) rechazó un proyecto para la creación de un espectacular parque temático que iba a llevar el nombre de "Legendarium" para atraer turistas al Principado de Asturias, a través de la denominada "Puerta de Lena". En aquellos tiempos ya se estaban poniendo los cimientos para que la variante de Pajares se hiciese cuanto antes realidad, aunque luego iba a llover mucho.

Dentro de ese periodo de reactivación de las cuencas mineras, la empresa estatal Hunosa –perteneciente totalmente a la SEPI– en su proceso de diversificación creó en abril de 1999 la filial Sadim, con el objetivo de promover las iniciativas de su socio único, Hulleras del Norte SA, a fin de darle nuevas perspectivas de futuro después de que fuese erradicada la actividad minera con el carbón al ser ruinosa.

Las tres necesidades fundamentales allí estaban: la idea era espléndida, los terrenos eran de Hunosa y la SEPI iba a dedicar 300.000 millones de pesetas para crear nuevos horizontes empresariales.

En este marco fue creado el Museo Jurásico de Colunga y se estaban buscando nuevas alternativas temáticas similares. Por aquellos tiempos se convocó el preceptivo concurso cuyo fallo no dejó satisfecho a todo el mundo y la llamada "Asociación Pro-Museo Pedro Duro" defendió la propuesta de la empresa langreana "AGYCA" que había sido dirigida por Blanca Begega, al considerar que el desarrollo de la propuesta de la empresa asturiana era superior a la presentada por la madrileña.

No obstante Sadim dio inicialmente el visto bueno al proyecto de la empresa "Expociencia" que realizó todos los estudios y el desarrollo del nuevo parque de turismo empresarial en terrenos propiedad de Hunosa. Inicialmente habían sido reservados doscientos mil metros cuadrados y otras veinte hectáreas más en el polígono industrial de Villallana, con acceso directo desde la A-66, por si fuese necesario en un futuro.

Toda aquella documentación para registrar el ambicioso proyecto –con el nombre incluido– fue registrada el día 7 de octubre de 1998 en el despacho madrileño de patentes y marcas de María Isabel Esteban Pérez-Serrano.

Con todos esos trámites legales cubiertos, el presidente de Hunosa Luis Tejuca y el consejero delegado de la Sociedad Asturiana de Diversificación Industrial (Sadim), Audilio González, solicitaron una reunión en el palacete de la SEPI, en la plaza del Marqués de Salamanca, que fue presidida por el vicepresidente de la entidad estatal Joaquín Clotet. Tras escuchar todos los detalles del ambicioso proyecto quiso que empresas catalanas participasen de algún modo en él, pero con la lógica indignación tras tantos meses de trabajo, Audilio González optó por retirar el proyecto.

Todo esto lo puedo contar porque yo asistí a la reunión como responsable de Relaciones Institucionales de la Dirección de Comunicación de la SEPI, por lo que mi perplejidad fue total ante las condiciones impuestas por el vicepresidente Clotet para dar paso a aquel proyecto fundamental que, de haberse llevado a cabo, serviría como gran atracción turística tras ponerse en marcha esa variante de Pajares que nadie podía imaginar que tendrían que pasar dos décadas para que fuese una realidad.

Aunque la SEPI estaba presidida entonces por el leonés Pedro Ferreras Díez –quien hasta había sido director del Colegio América de Oviedo- la catalanización imperante era abrumadora. Sirva como ejemplo que sacado a concurso la adjudicación de salarios y pensiones de los trabajadores de Hunosa fue adjudicado a "La Caixa", entidad que al no poder hacerse cargo de la responsabilidad por carecer en Asturias de las sucursales necesarias tuvo que subcontratar los pagos con Cajastur y la Caja Rural de Asturias.