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Tinta fresca

Estrella fugaz sobre el volcán

Marta Barrio firma con “Leña menuda” una gran novela sobre el drama de una maternidad frustrada

De la buena esperanza a las malas noticias. Del sueño ilusionado y fértil a la pesadilla que nunca se rinde. De la luz a las sombras en un abrir y cerrar de ojos: la vida toma a veces unos atajos que te abren en canal. Marta Barrio desmenuza en su “Leña menuda” la delgada línea roja que separa la carcajada feliz por una próxima maternidad del llanto sin tregua de un diagnóstico que lo contamina todo. Malos presagios: asomarse al cráter humeante del volcán. Un hedor infernal del que cuesta desprenderse. Dos vidas en camino: un primer hijo, y una ópera prima literaria. Dos formas de creación, dos maneras distintas pero no distantes de sacar al exterior la impaciente lava que desea entrar en erupción. Estar embarazada es una circunstancia rodeada de reacciones dispares entre los demás: los compañeros, la familia, la pareja. El cuerpo convertido en una casa en proceso de reforma.

Es curioso: su nuevo estado de sitio emocional devuelve a la protagonista a pasajes del terror que creía superados, abandonados en estaciones del pasado cerradas a cal y llanto. El embarazo las reabre para imponer una mente “fecunda y turbia” mientras el cuerpo se convierte en “una jaula en la que relinchaba un potrillo enfadado”.

Y entonces, el horror. Un ataque inesperado sirve para desvelar un dictamen médico devastador. La vida y sus dentelladas. Todo cambia. Todo. La relación la pareja se tambalea. Hay grietas que no se pueden reparar. Los dilemas se acumulan. Seguir con el embarazo o detenerlo. Llegan momentos en los que la existencia te lleva a continentes sumergidos: más allá del miedo. Un aborto cuesta mucho. En todos los sentidos. Incluido el económico. Toca deshacerse de cosas que alguna vez significaron algo. El espacio que deja un robot de cocina es abrumador. Un viaje clandestino da para mucho: reflexiones, recuerdos, un deseo: sobrevivir a una travesía en los infiernos. En cierto modo, de incierta manera, el viaje remite al Frankenstein de Mary Shelley: léase la biografía de su autora para entenderlo mejor (enterró a tres de sus cuatro hijos y casi murió desangrada por un aborto espontáneo). ¿No son los temores de las gestantes una variante del género de terror? Atención, subrayemos: “La representación de ciertas realidades es subversiva, marginal. Y, por tanto, potencialmente transformadora”.

Representar para transformar. Salirse del mapa conocido. La criatura literaria (¿recuerdan?) se fusiona con la de carne: un cuaderno de bitácora de la gestación convertido en un libro de duelo, testimonio de la interrupción de un embarazo: su hijo será “un personaje imaginario que vivirá entre las páginas de un libro. Este giro narrativo no estaba previsto en el guión”. La escritura como vía de escape, el folio en blanco como método para espantar al dolor”. Nanas póstumas, tristezas de color rojo, despedidas a una estrella fugaz. “Leña menuda” es una novela-volcán: asomarse a ella es una experiencia difícil de olvidar. Háganlo.

Leña menuda

Marta Barrio

Editorial Tusquets

315 páginas

17,57 euros

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