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Alejandro, el nadador asturiano con sordera que tuvo que renunciar a su sueño por no poder entrenarse en Asturias

El deportista tuvo que resignarse y dejar pasar el Nacional adaptado

Alejandro Suárez, durante un entrenamiento. | CNVN

Alejandro Suárez, durante un entrenamiento. | CNVN

La pasión que hay en Navia por la natación se refleja bien cuando, cada mes de agosto, un montón de gente se lanza al mar y el resto de la villa celebra a lo grande su famoso Descenso a Nado de la Ría de Navia. Una cita que este año no se pudo celebrar por la pandemia y que esperan pueda regresar el próximo. Esa afición por el mar y la natación arrastra historias como la de Alejandro Suárez, de 33 años, con sordera de nacimiento que, desde que comenzó a participar en competiciones de natación adaptada, ha ido mejorando sus marcas y aspirando a objetivos cada vez más ambiciosos. Uno de los más importantes era el campeonato de España de natación adaptada que se celebró el pasado fin de semana en Oviedo y al que no pudo acudir porque le había sido imposible entrenarse por estar cerradas las instalaciones deportivas en Asturias.

Suárez tuvo que tirar la toalla definitivamente tres días antes de la competición, cuando le llamaron para decirle que tenía que hacerse unas pruebas de antígenos antes de la competición. Sin poder entrenarse desde el 3 de noviembre, le resultaba completamente imposible medirse con los mejores de España en una competición que le podía permitir dar un salto de nivel y darse a conocer. En el horizonte están, además, las “Sordolimpiadas” que tendrán lugar el próximo verano en Brasil.

El palo, aunque ha sido duro, no ha podido con Alejandro y menos con las muestras de apoyo que ha ido recibiendo tras esta decepción: “El objetivo se ha retrasado, pero sigue siendo el mismo; espero que me dejen entrenarme aunque sea con restricciones y poder competir lo antes posible; por ejemplo en febrero en el campeonato de España de invierno Máster, que todavía no tiene sede. Estoy con más ganas que nunca por todos los apoyos que he recibido”, dice. Además, manda ánimos al resto de deportistas de la región: “Quiero mandar un mensaje de ánimo a todos los deportistas asturianos que están pasando por la misma situación que yo”. Sí reconoce que, cuando tuvo que tomar la decisión, se sintió “frustrado y resignado”. Tanta era la ilusión que tenía por llegar a competir que se había llegado a fabricar unas mancuernas con botellas de arena para poder ejercitarse en casa.

Alejandro Suárez, con dos trofeos de natación. | CNVN

Alejandro Suárez es hermano de Guillermo, vocal en el Club Natación Villa de Navia, al que ambos pertenecen, y uno de los testigos más cercanos de toda la evolución que ha tenido su hermano. Guillermo siente admiración por el entusiasmo con el que Alejandro se ha entregado al deporte y ha sufrido de cerca lo que ha supuesto tener que dejar de entrenarse. Y es que en Asturias solo podían utilizar las instalaciones deportivas clubes que compitieran en categoría Nacional y, en el apartado individual, deportistas de alto rendimiento y de alto nivel. Una categoría a la que no había llegado precisamente porque le faltan competiciones como la que se celebró el pasado fin de semana en Oviedo.

Guillermo explica que a su hermano le llegó la pandemia justo cuando mejor estaba rindiendo: “Antes del confinamiento, en lo que era la temporada 2019-20, había cogido un punto de forma muy bueno”. Tanto que desde la Federación Española de Deportes para Sordos comenzaron a seguirlo por las marcas que tenía. Lo que sucedió a raíz de la pandemia fue un tobogán de emociones: “Con el confinamiento se paró todo un par de meses y durante la desescalada Alejandro pudo entrenarse un poco, hay que tener en cuenta que después de una semana sin ejercitarse un nadador tarda en recuperar la forma un mes; en verano, como las cosas iban bien en Asturias pudo volver a coger el tono y a tener una actividad como si fuera a celebrarse el Descenso”, relata Guillermo. Pero la segunda ola de la pandemia y el cierre de las instalaciones acabó por echar al traste uno de sus grandes objetivos. Desde ayer, Alejandro Suárez, con la reapertura de los centros deportivos, puede volver a entrenarse y a prepararse para un siguiente objetivo. Su hermano Guillermo tiene ahora una nueva preocupación: “¿Y ahora quién lo saca de la piscina?”.

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