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Libros

'Perder', auge y caída del Barça y del periodismo

Francisco Cabezas, cronista deportivo, da el salto a la novela con una adictiva autoficción

Francisco Cabezas. Jordi Otix

La vida del cronista deportivo no es fácil. Un gol en el minuto 93 te puede hacer saltar el texto por los aire y obligarte a rehacerlo en tiempo récord y contrarreloj, luchando contra la ansiedad y la hora de cierre. Bien lo sabe Francisco Cabezas, Paco para los amigos y que se ha rebautizado como K. en 'Perder' (Panenka), su debut literario. Un ejercicio de autoficción en el que cuenta el declive de un cronista, del Barça y de la profesión periodística.

"Quería que fuera una historia de ascenso y caída, con el paralelismo con el Barça. El protagonista vive un proceso iniciático al descubrir un periodismo que molaba, que ya no existe, el de las redacciones en las que la gente fumaba, había petacas en los cajones, las redacciones se iban juntas de fiesta porque era como tu segunda familia, porque pasabas más tiempo en las oficinas que en casa", destaca.

Él lleva 20 años escribiendo crónicas del Barça en 'El Mundo', sazonándolas con ingredientes literarios y reflexiones vitales. Algo que aprendió de su primer maestro en la delegación de Barcelona, José María Sirvent, que le enseñó que una crónica era algo más que decir que "este ha marcado el gol".

Ahora ya no se valora la calidad de los textos, sino el SEO que tengan para el posicionamiento en Google o el número de registros que generen. "Prima la inmediatez, que actualices rápido la web o el dinero de las subscripciones antes que la profundidad o cuidar las fuentes o el periodismo de calle. El amor verdadero hacia el periodismo creo que ya no existe y las relaciones emocionales y sociales desaparecen en redacciones vaciadas por EREs y ERTEs. Estamos tan jodidos que ahora la preocupación es la supervivencia laboral".

Bunquerización

La bunquerización de los equipos ha limitado también el contacto humano con los futbolistas, a los que ahora solo se puede acceder a través de "intermediarios", sea a través de los responsables de prensa del club o de la agencia del jugador.

Las redacciones no son las que eran hace 20 años, pero sigue habiendo el mismo estigma: los de deportes siempre somos lo peor. "El periodista deportivo está en el último escalón de todo, el que menos sabe, el menos curtido en batallas, el menos educado... Vale, lo asumo, pero los que lo dicen les pondría a intentar a hacer una crónica deportiva contrarreloj". Como tuvo que hacer en Stamford Bridge con el gol de Iniesta o en el 6-1 del Camp Nou. Aún se estaba reponiendo de la gesta en el campo del Chelsea cuando vio a Drogba en chanclas acercándose a la tribuna catalana a decirles de todo. "Reconstruir, escribir, es sufrir, es una maldita condena. No estamos en una mina, estamos en una tribuna de prensa que exige un esfuerzo emocional que a la larga pasa factura, con picos de tensión muy bestia". Quien, tras una crónica frenética, haya tardado dos horas en pegar ojo sabrá de lo que se trata.

"Derrotas y miserias"

Las crónicas son tan efímeras como el papel de un periódico, por eso decidió ponerse en verano a escribir algo más perenne, como un libro. Y nada más orgánico, como se suele decir hoy, que unir su experiencias de cronistas con la crítica a "cómo ha ido cayendo el oficio y el Barça". Así ha ficcionado sus "derrotas y miserias", propias, de un profesión y de un club.

El resultado ha sido una adictiva novela sobre todo tipo de adicciones en la que transitan amigos de la profesión que acompañan a K. en su particular descenso a los infiernos con el Barça de telón de fondo. Tras los subidones de las Champions azulgranas que cubrió en París, Roma y Londres, llegarían los naufragios épicos del Barça de Bartomeu, "empresario gris con relato ficticio construido sobre tartamudeos". Fan de Lovecraft, Poe y Dostoievski ha compuesto una novela oscura con la excusa del fútbol, que afirma que ya es un novela en sí: "Tiene drama, conflicto, desamor y pasión".

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