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Bádminton

La historia de Álvaro Leal, el jugador del Bádminton Oviedo que se entrena con Carolina Marín

“No quería venir, estaba muy bien en Asturias”, dice el toledano

Álvaro Leal, esta semana, en Madrid en el Centro de Alto Rendimiento. | LNE

Álvaro Leal, esta semana, en Madrid en el Centro de Alto Rendimiento. | LNE

A Álvaro Leal (Toledo, 2001), jugador del Bádminton Oviedo, le cuesta decir sí a la primera. Ya le sucedió en 2016, cuando surgió la posibilidad de trasladarse a la capital asturiana desde Toledo para seguir adelante con su pasión, el bádminton. “Cambiar de ciudad siempre me cuesta mucho. El Oviedo llevaba años contactando con mis padres, pero nunca me atreví a dar el paso porque un cambio de aires lo llevo mal. Al final, mi familia fue la que me convenció para dar el paso”, explica Leal. La experiencia no pudo ser mejor. “Pasé los mejores cuatro años de mi vida. Me siento ovetense y asturiano y es donde quiero vivir en el futuro. La gente me acogió fenomenal desde el principio. Por eso me costó tanto irme a Madrid el año pasado”.

Álvaro Leal habla del último empujón que ha vivido en su prometedora carrera: dar el salto al Centro de Alto Rendimiento de Tecnificación Deportiva en Madrid. Y eso que iba para futbolista. “Y no era malo… Jugaba bien de central o de pivote en el Toledo, pero el bádminton me llamó más. Me aporta más cosas”.

El jugador del Bádminton Oviedo convive desde abril en la residencia Joaquín Blume con las mayores promesas del deporte nacional de varias disciplinas. Leal, que sigue representando al club ovetense, entrena en la actualidad con Carolina Marín, campeona olímpica y una de las mejores jugadoras del planeta. “Es una chica excepcional, muy normal, y es un lujo convivir con ella en el Centro de Alto Rendimiento. Verla entrenar es una pasada. Sus volantes pasan a un centímetro de la red y dan en la línea”, explica Leal desde Madrid, justo antes de empezar a entrenar. El deportista rememora la llegada a la capital española. Como cuando se trasladó a Oviedo, fue un mar de dudas antes de aceptar.

Él es, actualmente, uno de los jugadores en el que hay depositadas más confianza de toda España. Un orgullo para el Bádminton Oviedo, que sin embargo no pudo seguir adelante en Asturias debido a una pandemia que ha puesto en jaque al mundo del deporte. “Todo esto me pilló en abril. Yo no pensaba para nada en irme de Oviedo, estaba encantado en Asturias y además iba a venir un chico de México para entrenar conmigo. Con el covid se paró todo y me llamó el vicepresidente de la Federación Española. Me dijo que no se podían permitir tener a un jugador como yo parado y me dijo que me fuese a Madrid al Centro de Alto Rendimiento. El problema es que quedaba una semana para que se agotase el plazo. Le dije que no podía tomar una decisión así en una semana y que no me iba”.

La Federación Española no quería dejar escapar a Leal e incluso pudo ampliar el plazo para su llegada. “Mis entrenadores y también mi familia me dijeron que era lo mejor para mí, que además podría volver en el futuro. Cambié de idea, dije que sí, y no me arrepiento”, explica el joven jugador, que ahora vive en una de las residencias deportivas más prestigiosas de Europa, donde se preparan unos 400 deportistas de diferentes edades. “Echo de menos Oviedo, salir por las tardes y poder tomar un café con mis amigos. Pero estoy bien”. La disciplina en la Blume es germánica.

A las 7.50, en pie. Un breve desayuno. A las 9.00 horas, calentamiento y primer entrenamiento hasta las 12.00. Descanso. Comida a las 13.00 horas. Y a las 15.30, más entrenamiento. Hasta las 19.30 horas. Luego, tiempo para estudio, para estirar y para relajar los músculos. Leal, por ejemplo, está haciendo Ciencias del Deporte en la Universidad de Murcia. El covid ha trastocado la rutina de la residencia. Se han formado grupos burbuja entre los que practican el mismo deporte. “Cada semana nos hacen pruebas PCR para estar controlados. Es una pena no tener más libertad para socializar más, pero estamos bien”, explica Leal, que a su carrera solo le pide una cosa más pronto que tarde: “Poder regresar a Oviedo”.

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