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Del preparador físico de México al seleccionador de Bélgica o la jueza de halterofilia: los otros asturianos de los Juegos Olímpicos

Quince asturianos trabajarán en la trastienda, con múltiples restricciones, para celebrar la cita: “Es lo que toca”

Los anillos olímpicos en Tokio

Los anillos olímpicos en Tokio

Alejados de los focos, incluso de los múltiples y potentes haces de luz de los Juegos Olímpicos, quince asturianos pondrán su granito de arena para que se pueda celebrar la cita deportiva global más difícil de la historia, emergida en medio de la pandemia. Han realizado dos PCR 96 y 72 horas antes del viaje, han instalado dos aplicaciones que controlarán sus movimientos y sus contactos, han rellenado innumerables formularios, han tardado cuatro horas en entrar en Japón por los exhaustivos controles y han aceptado un confinamiento en el hotel y en la villa olímpica que solo podrán saltarse para ir a entrenamientos y pruebas. Y lo dan por bien empleado.

Asumen que es la responsabilidad que les toca para celebrar la fiesta. Unos, técnicos, auxiliares y miembros del cuerpo técnico de distintas selecciones, sueñan con la gloria. Otros, encargados de diferentes aspectos organizativos y de arbitraje, empujarán para que siga rodando la bola de nieve olímpica, vital para la subsistencia de la mayoría de las federaciones de los deportes llamados minoritarios. Todos explican sus motivaciones a LA NUEVA ESPAÑA.

José María Lana, analista

A José María Lana (Mieres, 1976) las severas restricciones de movimientos en Japón no le afectan demasiado. A fin de cuentas, se pasa la mayor parte del tiempo en la habitación del hotel viendo partidos de los rivales de la selección española olímpica de fútbol y realizando informes que luego comenta con el resto del cuerpo técnico. “No puedo ni ir al gimnasio, hay policía de los Juegos en los pasillos”, explica el mierense. La participación en Tokio es uno de los puntos culminantes de la carrera de Lana, que compaginó funciones de preparador físico y de segundo entrenador en Caudal, Playas de Jandía, Burgos y Racing y probó durante unos meses como primer entrenador del Calgary canadiense. En la Federación Española empezó como hombre para todo antes de especializarse en el departamento de análisis técnico. “Siempre tenemos la esperanza de ganar todo lo que jugamos, somos uno de los favoritos, aunque luego puede pasar de todo”, sostiene.

José María Lana, con Luis de la Fuente durante un entrenamiento Eidan Rubio

José Antonio Rodas, médico.

El avilesino José Antonio Rodas es un hombre positivo. Pese a su veteranía en el campo de la medicina deportiva, afronta sus primeros Juegos, y lo hace con ilusión pese a todas las trabas. Tardó cuatro horas en cumplir los estrictos y farragosos protocolos del aeropuerto y no puede moverse más allá de dos plantas del hotel, pero subraya que “son unos Juegos especiales porque van a enaltecer aún más el espíritu de superación, en este caso de superar entre todos la pandemia. Espero que no haya más como estos, pero tienen que seguir funcionando”.

En la expedición española de la selección olímpica de fútbol, explica Rodas, “los jugadores y el cuerpo técnico quieren divertirse, saben que hay que sufrir pero quieren hacer algo grande. Otra cosa es que el balón no entre”. Y se felicita de que “en el fútbol también haya opción de medalla para España, como solía ocurrir en el baloncesto y en el balonmano”.

José Antonio Rodas, con Luis de la Fuente

José Antonio Rodas, con Luis de la Fuente Eidan Rubio

Anibal González Anca, preparador físico

“La idea es ganar el oro, no nos cruzaríamos con España hasta la final”. Las miras de Aníbal González Anca (La Pereda, Llanes, 1989) están puestas en lo más alto en sus primeros Juegos Olímpicos, a los que acude como preparador físico de la selección de fútbol de México.

En él pesa más la ilusión que la tristeza por la situación de pandemia y las restricciones que conlleva. Alojada de mano en Hiroshima, donde iba a disputar un amistoso, la expedición mexicana trató sin éxito de visitar el Museo alusivo a la masacre nuclear. “Al final nos subieron a un autobús y, sin salir de él, nos dieron una vuelta por el sitio en el que cayó la bomba... Mientras, la selección de Japón juega a puerta abierta ante 40.000 personas”, explica el llanisco, que matiza: “Pero nos están tratando muy bien”.

De hecho, González Anca cree que la falta de actividades exteriores de ocio tiene su parte positiva: “Así te centras más, estaremos 24/7 concentrados en entrenar y descansar”.

Anibal González Anca

Anibal González Anca

Miguel García, entrenador de piragüismo

“Cuando me dicen ‘¡suerte!’, yo me conformo con no tener mala suerte”. Para Miguel García (Luanco, 1973), “que podamos competir e ir a los Juegos ya es triunfo; lo veíamos muy negro, así que bienvenido sea”. García subraya que “no somos tenis, baloncesto ni fútbol, en nuestro caso los Juegos son muy especiales por la competición en sí y todo lo que la rodea, financiación, becas... todo gira en torno a ellos”. Por eso, da por buenas las severas limitaciones y la falta de público.

Mientras cruza los dedos para que nada se tuerza en los protocolos sanitarios y tire por la borda el esfuerzo de años, el luanquín, que cumplirá sus séptimos Juegos, ve con esperanza las opciones de la embarcación estrella de la delegación española de piragüismo, el K-4: “Estamos muy contentos con la piragua nueva y trabajando muy bien”. Lejos quedan las feroces críticas de los excluidos de la selección: “Nunca había pasado con tanta intensidad, ahora hay buen ambiente”.

Miguel García, con Craviotto

Miguel García, con Craviotto

Carlos Prendes, seleccionador de Bélgica

“Marcelino (Torrontegui) y yo somos la cuota de Candás en los Juegos”. De buen humor afronta Carlos Prendes (Candás, 1964) su cuarta presencia olímpica, con la satisfacción de comprobar que su trabajo al frente de la selección belga de piragüismo de pista va dando frutos. “Hemos tenido clasificados siempre desde Atenas y en esta edición estoy especialmente orgulloso porque tenemos récord, cuatro, tres de aguas tranquilas y uno de eslalon”.

Precisamente el representante belga de eslalon les ha advertido sobre la severidad de las autoridades japonesas. “Prácticamente no pueden salir de la habitación. Nos dijo que dos franceses que salieron del hotel para comprar en la tienda de enfrente estaban en la comisaría a los diez minutos y se llevaron una fuerte multa”, cuenta Prendes, que ve muy mentalizados a los suyos: “La gente está muy adaptada a estas exigencias, viajamos mucho a regatas y por suerte nadie del ámbito en el que me muevo ha cogido el bicho”.

Carlos Prendes

Ángela Alonso, jueza de remo

Catalana de nacimiento, la vinculación al remo de Ángela Alonso (Tarrasa, 1975) no es ninguna casualidad porque sus raíces familiares están en Castropol y La Caridad y en su familia este deporte era el pan de cada día. Su estancia vacacional en Asturias se transformó en definitiva. “Mi espíritu competitivo es cero, así que pronto me pasé al arbitraje”, confiesa Alonso, que cumplirá su sueño porque la federación internacional decidió que los jueces fueran a una cita olímpica, solo una, para que todos pudieran vivir la experiencia.

En su caso, las restricciones sí que afectarán a su trabajo. Por ejemplo, el examen de las embarcaciones tendrá que hacerse sin los deportistas dentro para respetar las distancias, que habrá que medir también en el pesaje. Y no podrá vivir nada ajeno a la competición. Pero lo acepta: “Aquí estamos para servir, para que los atletas puedan competir. Me gustaría ir a otras pruebas, a ver si puedo ir a otros Juegos como delegado técnico”.

Ángela Alonso

Andrés Pérez, jurado de Vela

Mientras se afana en cumplir con todos los requerimientos de las autoridades olímpicas y japonesas y en hacer la maleta, Andrés Pérez (Gijón, 1967) es consciente de que celebrar estos Juegos van a suponer un esfuerzo colectivo para que la fiesta olímpica no se detenga. “Nos tienen locos, pero son muchos años de sacrificio y además hay un entramado económico detrás importante para muchas federaciones y deportistas”, explica el vicepresidente del jurado internacional de vela, que ya estuvo presente en Río 2016.

El trabajo que tendrá hacer sobre el terreno apenas variará con respecto al que realizaría si no hubiese medidas sanitarias: “En el agua será como siempre, las medidas serán las que tenemos en la vida diaria, mascarilla, distancia, gel... Es posible que pueda cambiar ligeramente la especie de juicios que hacemos cuando los incidentes no se resuelven en el agua, con cinco jueces y los denunciantes. Se presentan vídeos, testigos... Dependerá del tamaño de las salas”.

Andrés Pérez

Jessica Alonso, delegada de la selección femenina de balonmano

A ningún asturiano afecta más las condiciones particulares de esta cita olímpica que a Jessica Alonso (Gijón, 1983), delegada de la selección femenina y encargada, por tanto, de organizar la parcela logística de la delegación. “Hasta ahora no me ha dado tiempo ni a pensar en cómo voy a vivir estos Juegos, porque desde mi responsabilidad con el grupo hay muchas cosas que tener en cuenta: el material, las instalaciones, viajes, coordinar los demás departamentos con las jugadoras... además de controlar los protocolos que marca la organización”, explica Alonso.

Es consciente de que van a ser muy distintos a los Londres, donde se colgó el bronce: “Hay ciertas cosas que serán menos bonitas de cara al deportista, el pabellón vacío, la inauguración... pero tampoco nos hubiera dado tiempo a hacer mucha vida fuera porque la villa está lejos. Nosotras vamos con ilusión y opciones de conseguir cosas. Tenemos un equipo equilibrado, hace falta suerte y que no haya lesiones”.

Jessica Alonso, con Entrerríos RFEBM/JL Recio

Senén Pintado, mecánico de ciclismo

Como sucede en otros deportes como el tenis, en el ciclismo todo es un continuo hasta llegar a Japón. No solamente estamos en plena temporada, sino dando los últimos coletazos a la prueba más importante del calendario, el Tour de Francia. En la ronda francesa está un año más Senén Pintado (Colloto, 1965), tan atareado en sus funciones como mecánico del equipo Movistar que apenas ha podido pensar en los Juegos, a los que acudirá para poner a punto el material del equipo español de carretera. Algo sí los tiene que tener en cuenta, para cumplir con los protocolos sanitarios previos que existe la organización de la cita nipona.

“Estuve en varios Mundiales, pero van a ser mis primeros Juegos. Aunque vayan a ser diferentes es una experiencia bonita, y no deja de ser como un Mundial, una carrera de un día. Es una pena que estén así las circunstancias por el tema del covid”, apunta Pintado, que tiene en el equipo Movistar a otro asturiano, el gijonés Iván García Cortina.

Senén Pintado, mecánico de ciclismo, con Cortina

Cristina Solar, jueza de halterofilia

Asentada en Vigo desde hace dos décadas por su trabajo en una compañía de seguros, Cristina Solar (Gijón, 1967) sigue apegada a Asturias y a la halterofilia, deporte que le enganchó por el buen ambiente que encontró y al que ayudó a crecer metiéndose a jueza para que se pudiesen celebrar las competiciones en la categoría femenina.

Árbitro internacional desde 1999, Solar acumula muchas competiciones internacionales, pero debutará en unos Juegos. “Siempre fue mi sueño, es una oportunidad en la vida, y se ha convertido en realidad”, recalca la gijonesa, que se alegra de que se celebren, aunque sea en condiciones especiales.

“El manual que nos manda la organización lo llevo yo aplicando en mi trabajo desde octubre”, dice Solar, que no ve muchos condicionantes para la labor de los jurados: comprobar los pesajes, evaluar los movimientos, chequear el material y los relojes y hasta vigilar a otros jurados.

Cristina Solar, en el medio

Lorenzo del Pozo, recuperador

Pocos días de asueto ha tenido Lorenzo del Pozo (Gijón, 1970), que casi ha enlazado la Eurocopa con Tokio. Tras el disgusto de la eliminación de España en las semifinales, unas “minivacaciones” no exentas de dolores de cabeza para poder cumplir los trámites exigidos por los Juegos. Y vuelta a volar. Su aportación olímpica será velar por el buen estado de los caballos del equipo de la República Dominicana, aunque también tratará animales de Chile y de España.

“Son mis primeros Juegos y me da mucha rabia que sea en estas circunstancias. Es una vez en la vida y perderá por la falta de público”, confiesa Del Pozo, que lleva un lustro colaborando con el equipo dominicano de hípica, con el que acude a competiciones por Europa y América. El trabajo en sí, explica, no difiere del que hace con las personas: “Les hacemos las mismas terapias, radiofrecuencia, manipulación... hay que calentarlos, recuperarlos... son como cualquier otro deportista”.

Lorenzo del Pozo

Lorenzo del Pozo Alberto Nevado / FEB

Jorge Lorenzo, entrenador ayudante

Aún resuenan a los lejos los ecos de la medalla de oro en el Mundial de China 2019 y Jorge Lorenzo (Avilés, 1985) se ilusiona con la posibilidad de una medalla en sus primeros Juegos y, si se tercia, de derribar al gigante estadounidense. Su aportación al éxito consiste en una aplicación que analiza diversos factores del rendimiento táctico del equipo, incluso durante el mismo partido.

Y ahí llegan las dudas. “Las restricciones nos afectan mucho porque no está claro los que pueden estar en la villa ni cómo vamos a situarnos en los partidos. Estamos trabajando para organizarlo”, explica el entrenador, que matiza que “en cuanto a la experiencia, es muy gratificante, un orgullo, no mucha gente puede decir que ha estado en los Juegos. El objetivo del equipo siempre es el máximo”. Sobre el peligro de contagio, el avilesino asegura que los entrenamientos y la vida de la expedición se realizan con “un escrúpulo máximo”.

Jorge Lorenzo saluda a Pau Gasol

Jorge Lorenzo saluda a Pau Gasol

Jorge García, delegado internacional

Con una larguísima trayectoria como organizador, a Jorge García (Avilés, 1972) ya nada le asusta, y menos las circunstancias excepcionales de la cita japonesa. “Lo llevo bien. Para un deportista, conseguir una medalla es el logro máximo y para un oficial no hay una designación más alta que ser delegado. Es una suerte y un privilegio, y en lo que es la competición en sí no hay cambios en las normas, ni en el previo ni en cómo se gestiona mientras transcurre”.

García será uno de los tres delegados de la Federación Internacional, encargados de coordinar todo lo que ocurra en los recorridos. “Ahora mismo la presión es grande por la complejidad de los Juegos y de la pandemia, pero detrás hay el mejor equipo posible y ya nos probamos en mayo”, cuenta, y asume los inconvenientes: “Van a ser casi tres semanas de un semiconfinamiento, pero estamos tranquilos; es la responsabilidad que nos toca con el deporte para que esto sea posible”.

Jorge García, a la izquierda

Marcelino Torrontegui, fisioterapeuta

Antes de cerrar su etapa en Málaga y regresar a vivir a la tierrina, Marcelino Torrontegui (Candás, 1964) afrontará sus séptimos Juegos Olímpicos como miembro del cuerpo médico del Comité Olímpico Español (COE). Ya no tiene las mariposas en el estómago de los primerizos, y por eso le cansan más los interminables procedimientos para formar parte de la familia olímpica en Tokio. Pero le merece la pena pese a todo: “Es extraño, un rollo, muchos controles para entrar, muchas cosas. Pero son Juegos”.

El candasín elogia a los que han hecho posible Tokio 2020, aunque sea en 2021, y a nivel nacional menciona “al COE, a su jefa de servicios médicos, al CSD... No es un viaje de cuarenta personas, somos muchísimos, y todo ha sido muy farragoso. Es muy fácil ir y competir, pero el trabajo de esta gente en la trastienda ha sido brutal”. Después le toca el Campeonato de España de natación y, por fin, la vuelta a casa.

Marcelino Torrontegui, con Entrerríos

Fran Dacal, entrenador de Perú

“Aquí nos hacemos cruces por que haya Juegos finalmente”. Fran Dacal, al que nacieron en Las Palmas en 1974 pero que vivió en Asturias desde los 18 meses, habla por él y por su pupila, Daniela Macías. Ambos vieron muy negro lo de estar en Tokio, por la situación pandémica y por el ranking mundial de la jugadora, que finalmente entró holgada, en el puesto 32 de 39.

Dacal, participante en el germen del exitoso Club Bádminton Oviedo y colaborador de la Federación, con la que estuvo en Sidney 2000 y Río 2016, trata ahora de hacer florecer este deporte en Perú.

“Han sido dos semanas de penurias entre aplicaciones, test... muy engorroso hasta que llegaron a Tokio los jefes de expedición. Hasta tuvimos un susto, un positivo en el CAR, tuvimos que aislar a Daniela... pero por suerte todo está bien. Van a ser unos Juegos muy diferentes, en Río tenía una acreditación para ver todos los deportes y lo disfruté mucho, pero aquí la sensación es la de hacernos cruces por que esto se celebre”.

Fran Dacal y Daniela Macías

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