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“Un subidón” para los de Saúl

La familia del piragüista se reunió en Gijón para ver el desfile: “Nunca hemos vivido algo como esto.”

Por la izquierda, Celia García, casada con Saúl Craviotto y sus hijas Daniela y Alejandra Craviotto.| Marcos León

Por la izquierda, Celia García, casada con Saúl Craviotto y sus hijas Daniela y Alejandra Craviotto.| Marcos León

“Fue muy emocionante estaba que no me lo creía”. Así se refiere Celia García, gijonesa y nutricionista, al desfile de su marido, Saúl Craviotto, como abanderado de España en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos. Rodeada de sus suegros y sobrinos y, por supuesto, sus hijas Valentina y Alejandra, que estallaron de alegría al reconocer a su padre, vivió un momento “único”.

Celia ha visto a Saúl conquistar cientos de podios y llevarse cuatro medallas olímpicas, pero las palabras se le quedan cortas al describir lo que sintió ayer. “Ser quién representa al resto de los españoles es lo máximo a lo que puede llegar como deportista”, exclama con orgullo. “En cuanto comenzó el desfile nos sentamos en el sofá para no perdernos ni un segundo. No teníamos claro cuando salíamos. Pensaba que iba alfabéticamente pero de repente vi una Y, luego una H...”, relata. Efectivamente, la gijonesa no estaba equivocada, encabezadas por Grecia y con Japón a la cola, el resto de delegaciones desfilaron siguiendo el alfabeto... pero el japonés.

Sául Craviotto y Mireia Belmonte abanderan la participación de España en los Juegos de Tokio

A las 14.33 horas llegó el turno de los españoles y en la casa de los Craviotto “fue un auténtico subidón”. Al piragüista que enarbolaba la rojigualda junto a la nadadora Mireia Belmonte, no le cabía la sonrisa dentro de la mascarilla y a los suyos no les cogía la alegría en el salón. “Saúl estaba guapísimo y muy emocionado”, afirma Celia. “Además el traje de este año me encanta”, añade.

Durante los pasados Juegos, su hija mayor, Daniela, era muy pequeña para entender lo que estaba pasando y mientras su padre cosechaba el oro olímpico en la final de K2 200 metros “quería ver los dibujos de Peppa Pig”, cuenta Celia. Para aquellos, Alejandra aún no había nacido, pero este año las niñas “tienen ganas de ver competir a su padre, aunque no se si me aguantarán, porque será de madrugada”, sopesa, “pero yo me quedaré de principio a fin”.

Y es que Celia García no es solo una seguidora incondicional de los logros de su marido, se declara “muy fan” de los JJOO e intenta no perderse ninguna competición de España. “Me encantan los valores que representan y que todos los deportes minoritarios tengan su minuto de gloria. De los Juegos me encanta todo.”

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