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Kang, el extremo coreano del Caudal que pasó por Málaga, Alcobendas y Cornellá: "Me encanta Asturias"

Se instaló con 12 años en Andalucía para jugar al fútbol

Hyo Shin Kang, en el Hermanos Antuña. | F. Rodríguez

Lo que iba para una aventura cultural se convirtió en una vida en torno al balón. Hyo Shin Kang dejó Cheonan (Corea del Sur) cuando tenía 12 años para estudiar castellano en España. Esa fue la idea con la que recaló en Vélez (Málaga), pero pronto cambió el objetivo. “Mis padres me dijeron que me fuera a aprender idiomas. Fui para una academia a aprender, empecé a jugar y ya me quedé aquí”, cuenta con sencillez y con castellano fluido, consecuencia de once años en España. La vida del extremo del Caudal, que ante el Luarca hizo un doblete en el 2-4, hijo de un dentista y una farmacéutica, es la de un emigrante que persigue su sueño de punta a punta del país.

Porque la parada en tierras malagueñas solo se extendió un año. “Vivía con una familia española con la que sigo manteniendo el contacto y la que visito de vez en cuando. Pero por las reglas de la FIFA no podía jugar en su competición. En cambio, en Cataluña sí se podía”, cuenta Kang. Así que hizo las maletas para jugar en el Cornellá.

“Allí estaba con una familia de coreanos, amigos de la familia. Vivíamos cerca del Camp Nou. Era feliz: iba al colegio y jugaba. Seguía con mi sueño”, relata. Pero después de año y medio de experiencia en Cornellá tocó un nuevo traslado: esta vez a Madrid. Primero, en la cantera del Rayo Vallecano. Después, cerca ya del fútbol adulto, el Alcobendas le fichó. Allí se instaló en la residencia del club, su nueva casa, con más chavales extranjeros, entre ellos, Bogdan Milovanov, lateral derecho del Sporting. “Bogdan siempre fue muy constante; serio, trabajador y muy fuerte. Alguien que siempre cumple en el campo”, le define su amigo.

Con el Alcobendas, aún menor de edad, se entrenaba con el equipo de Tercera División, pero no pudo disputar ningún partido oficial hasta cumplir los 18 años. Mientras llegaba la fecha, siguió formándose en el colegio hasta acabar el Bachiller. Y, fruto de su paciencia, le llegó por fin su oportunidad. Su paso al fútbol amateur le abrió una puerta, años más tarde, para seguir su aventura en Asturias, un lugar que nunca había pisado hasta entonces. Y un contraste curioso con lo que había vivido hasta entonces. “Fue a través de mi agencia. Me hablaron del San Martín, que estaba en Tercera. Y me fui para allí”, señala. Fue hace tres campañas. El club le facilitó un piso en el pueblo y a Kang no le costó adaptarse. “Era una vida muy diferente a la que había llevado en Madrid o en Barcelona, pero pronto me di cuenta de que aquello era mejor para mí. Me encanta la naturaleza de Asturias, y su comida, como la fabada y el cachopo. Y además en San Martín jugué casi todo el año, que es lo que buscaba”, asegura. Esa campaña (2019/20) participó en 1.963 minutos.

No tuvo tanta suerte en el Langreo el curso pasado, con escaso protagonismo (apenas 65 minutos en un par de encuentros), pero su suerte ha cambiado esta temporada y empieza a destacar en el Caudal, en su tercer año en Asturias: ya lleva un par de años viviendo en La Felguera. “El nuevo míster (Luis Rueda) quiere un fútbol más práctico que Nacho (Cabo). Nos pide que no nos compliquemos, que lo hagamos fácil. Yo creo que estamos a tiempo de luchar por todo. Empezamos mal, pero no descartamos nada. Somos un buen equipo”, resalta.

Su sueño, aquel por el que dejó Corea del Sur con 12 años, sigue intacto: “Me gustaría volver a Segunda RFEF, como el año pasado, pero el sueño es el fútbol profesional. Como está haciendo ahora Bogdan con el Sporting. Él siempre dice que no sabes cuándo te va a llegar tu momento. Hay que estar preparado”. Y por si el sueño no llega a cumplirse, Kang tiene un plan B: “Este año he empezado un grado superior en gestión de alojamientos turísticos. Además de coreano y español, también hablo inglés”. Esa alternativa, la del turismo, le abriría las puertas a seguir en el Principado. “Me encanta Asturias, estoy muy a gusto aquí, se me ha pegado hasta el ‘¿qué pasa, ho?’. No me importaría seguir más tiempo por aquí”, cierra Kang, el coreano que golea con el Caudal.

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