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Más útiles que nunca: el Club Natación Ciudad de Oviedo recibe una distinción del Estado tras años de superación

Desde atrás hacia delante, y de izquierda a derecha, nadadores y técnicos del Club Natación Ciudad de Oviedo: Sergio García, Víctor Pérez, Álvaro Nogueiro, Pablo Rubio, Mario Rodríguez, Carlos Santano, David Muñiz, Diego del Río, Nicolás Pobes, Iyán García, Mateo Fernaneda, Marcos López, Vicente López, Alba Pastur, Sara Vega, Senén Valle, Darío Berdasco, Marina Segovia, Antonio Núñez (entrenador), Samuel Pumarada, Germán Urih, Mateo Pumarada, Raúl Íñigo, Javier del Cueto, Álvaro Pobes, Guillermo García, Pablo González, Daniel Cabal, Bryan Iyoha, Jorge Álvarez, Adrián Fernández, Erika Alonso, Jimena Gómez, Pelayo Alonso, Valeria López de Uribe, Pilar Suárez, Elena Zarauza, Jana García, Andrea Granda, Blanca Alonso, Aitana Fernández, Gonzalo Bueno, Javier Morales, Jacobo Ansón, Manuel Celorio, Pablo Hurlé (entrenador), Lucía Rodríguez, Paula Guest, Miguel Lamadrid, Nicer Soberado, Marta Zarauza, Lucía Veiga, Celia Fernández, Alba Muñiz, Olaya Hurlé, Alejandro Pérez, Pía Ansón, Íñigo Ansón, Marina González, Lucía Senra, Celia González, Álvaro Fernández, Samuel Fernández, Dani Klymiv y Pablo Fernández. Agachado, Armando Pastur (presidente). | Cristina Velasco

Cuando la directiva actual del Club Natación Ciudad de Oviedo llegó a la entidad, la deuda acechaba. “Era de 100.000 euros. Una losa para un equipo de natación. Era 2015. El club podía desaparecer y además se produjo una escisión. Tuvimos que ir a mínimos y negociar parte de la deuda. La gente nos miraba mal”, explica el presidente, el ovetense Armando Pastur, que lleva media vida vinculado al mundo de la natación y trabaja en la industria farmacéutica. Hoy, todo eso es pasado gracias a una gestión económica que ha saneado la entidad, que este año celebra treinta y cinco años de historia. El club asturiano, que cuenta con nueve entrenadores y más de 400 nadadores, es completamente solvente. Además, es muy útil. Lo es en el sentido estricto de la palabra y de forma oficial, ya que el Ministerio del Interior le acaba de conceder la acreditación que le sitúa como “entidad de utilidad pública”, uno de los objetivos históricos de la junta directiva para el que era indispensable no tener deudas. Lo han conseguido. “Es un antes y un después para el club. Garantiza nuestra solvencia”, explica el presidente. El Ayuntamiento de Oviedo les ha convocado a una recepción oficial para celebrar dicho hito.

Pablo Hurlé y Armando Pastur, técnico y presidente

Principalmente, el Club Natación Ciudad de Oviedo se verá beneficiado con ventajas fiscales, especialmente para socios y patrocinadores. “Estamos muy satisfechos. Tenemos lista de espera de chavales para entrar en el club debido al covid y mantenemos un gran nivel en los técnicos. El futuro está garantizado”, recalca Pastur. A su lado, en la oficina del club en las Piscinas del Parque del Oeste, está Pablo Hurlé, uno de los técnicos. Lleva en el club desde 1997. “El club ha ido creciendo poco a poco y ahora podemos considerarnos afortunados. El apoyo de la directiva ha sido tremendo y hemos podido solventar nuestra propia crisis y también la del covid”.

La entidad funciona a tres niveles. Por un lado, está la escuela, con más de 200 jóvenes nadadores, y por otro la competición, con 190. Además, el Club Natación Ciudad de Oviedo tiene equipo de waterpolo y puede presumir de ser el único club asturiano con un conjunto en esa modalidad. Hay 52 jugadores y compite en la Liga de Castilla y León. La salud del Club Natación Ciudad de Oviedo se percibe en la cantera. Pelayo Alonso tiene 25 años, es ovetense, y lleva 15 años en la entidad. “Cuando empecé eran unos pocos monitores y el crecimiento ha sido tremendo”. Erika Alonso, de 18 años, está de acuerdo con su compañero: “Empecé en la escuela y luego pasé el club. Recuerdo que éramos muchos menos. Da gusto venir”, explica en la piscina donde este club, el Natación Ciudad de Oviedo, se siente más útil que nunca.

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